El Bojack catalán

¿¡Qué tal, lectoras!?
Hoy me dio por compartir algo de lo que escribo, para variar.

Bojack Horseman es el protagonista de su propia serie de humor animada estadounidense creada por el cómico Raphael Bob-Waksberg. Como hago siempre, o mejor dicho como siempre evito hacer, hoy tampoco voy a enredarme a hablar de algo que ya se ha hablado mucho y que google os encontrará por todos lados con facilidad, así que ni me molesto a contar el argumento de Bojack porque no es el tema. Para entendernos, simplemente decir que Bojack tiene un carácter marcadamente narcisista, es rico, famoso y muy vicioso, una mezcla terrible que lleva inevitablemente a pasar por unas tormentas emocionales bestiales.

Bojack Horseman

Una vez presentado a Bojack, ahora viene el catalán. Que es ni más ni menos que Joel Joan, un reconocido actor de teatro, cine y televisión, sobretodo y a su pesar, conocido por interpretar a David Guell uno de los coprotagonistas de la serie catalana Plats Bruts. Pero para ser justos, vamos a seguir ciñéndonos a la ficción, y hablaremos de Joel Joan, el personaje protagonista de la serie El Crac, cuya personalidad coincide con la de Bojack, restándole el vicio, más o menos.

El Crac

Para ser sincero inicié este post cuando ya terminaba la ver la serie del Crac y pensé que Joan había plagiado a Waksberg, pero dándole unas vueltas llegué al punto que ambos estaban retratando el mismo personaje pasado por el filtro de la misma industria del espectáculo y en el mismo contexto histórico y de ahí que parezca que hay plagio… pero eso no es posible, ¿Queréis saber porqué?

Joel, creó y uso la serie del Crac como una especie de terapia sin olvidar en ningún momento que debe seguir cumpliendo como producto de entretenimiento. Pero ahí está, con su mismo nombre, interpretando una versión caricaturizada de sí mismo y atacando sus debilidades y defectos. Bojack, por su lado, parece alejarse de lo personal y acercarse más a una crítica de Holywood y su sustento. Dicho esto…

¿A qué vengo a hablar? Pues acerca de esta frase que tanto asco me da, tanto cuando pienso que es repulsivamente cierta como cuando pienso que es la excusa para convertir cualquier arte en una industria más:

El buen artista copia, el mejor, roba. ¡Y una mierda que te comas!

Crear por definición real implica la mezcla de varios elementos que al unirlos con una cierta dinámica que a su vez es una mezcla de elementos, forma un elemento nuevo. Por lo tanto, no hay forma humana de crear algo de la nada, y de ahí la fracesita estúpida del copiar y el robar…
¿Porqué el enfado? pues por lo de siempre… si hay una manera de usar algo en contra del beneficio del resto de la vida, se usará, siempre. Así nacen miles de plagiadores sin ninguna capacidad creativa que han encontrado la forma de ganarse el plato en la mesa quitándoselo a otros que sí crean obras propias. Pero este no es el caso del Bojack catalán.

No sé si da para reflexionar todo esto que escribo por aquí… quisiera que fuera el caso… pero al menos me gustaría convencer a la gente de ver las series de El Crac (en youtube) y Bojack Horseman (Nettflix).

Si me animo (se aceptan ánimos), quiero hacer una segunda parte de este post para hablar centradamente sobre la creación artística, principalmente desde su punto económico y político, que es donde escuece.
¡Hasta pronto!

El Bojack catalán

El ladrón de café. El robo que cambió la historia de Europa.

Tom Hillenbrand, editorial Grijalbo (en español).

Quiero empezar contando mi sistema de clasificación de libros.

-La montaña que tengo por leer.
-La estantería de los leídos (clasificados por placer de lectura).
-La montaña de los leídos por reseñar.

En la última es dónde tenía esta gran novela desde hace demasiado tiempo. Se trata de una novela histórica (mi primera novela histórica), situada a finales del siglo XVII.

La trama gira alrededor de Chalon Obediah, científico, filósofo, inglés, falsificador de moneda y bebedor demapa de Europa, ladron de café café. Cuando su negocio lo lleva huir de Londres hacia Ámsterdam, de allí a la cárcel. De la cárcel ya lo empujaban a la muerte ofreciéndole una única alternativa. Robar una planta a los turcos, únicos distribuidores de café de toda Europa.
Con una sinopsis así es suficiente para empujarme a la búsqueda y captura de esta gran novela.
Sinceramente la encontré muy agradable de leer y mira que no me suelen gustar los libros gruesos (consta de 481 páginas tamaño A5). Una aventura por Europa y áfrica, con acertijos, puzzles, combates, huidas, barcos, camellos, muertes, ejércitos, nobles, imperios, café, mucho café y todo tipo de ingenierías más que interesantes. Sobretodo teniendo en cuenta el rigor histórico del señor Hillenbrand.
Admito que lo que hizo alargar mi mano y coger este libro en primera instancia fue mi necesidad de documentación sobre el café para mi propia novela. Que poco tardé en alegrarme que además iba a disfrutar tanto de esta lectura.
Una novela que don Arturo Pérez Reverté disfrutaría de leer y se enorgullecería de escribir.
Sé que no tiene porqué, pero estoy seguro que, como yo, hay muchos fans de las aventuras gráficas (videojuegos de point and click) que a su vez son grandes lectores (la base de estos videojuegos es su trama); pues para ellos les recomiendo en especial esta novela. Tiene ese encanto de las aventuras gráficas; pude visualizarlo a menudo como estos videojuegos, es más, se podría adaptar con facilidad. Incluso ofrece interesantes puzzles.
Puede que una de las maravillas del libro sea el tema de la criptografía. Contienen múltiples cartas protegidas a código. Más que interesante de leer, interpretar, adivinar, aprender…

En definitiva, otro gran libro que añadir a la biblioteca.

El ladrón de café. El robo que cambió la historia de Europa.