Momo

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La reseña de Momo, de Michael Ende

Momo es una novela de aquellas tan hermosas y perfectas que no puedes olvidar jamás.

¿Conociste alguna vez a alguien que, cuando hablas con él, sintieras que entiende tan bien tu corazón que no puedes negarte ha hacer lo correcto?

Una persona que con escucharte (escuchar de verdad), te ayuda a comprenderte, hasta tener una verdadera imagen de ti, sin las comeduras de cabeza que te deprimen, ni el extraño orgullo que te hace pisar a los demás sin más motivo.

Momo es una representación del ser humano queriendo comprenderse a sí mismo, su tiempo en vida.

Cuenta la historia de una niña (Momo) que vive en las ruinas de un anfiteatro. Con el tiempo, Momo va conociendo a más y más personas que la ayudan a sobrevivir. Le traen su granito de arena. Uno trae comida, otro construye una mesa y una silla, otro le cose una manta…

Con el tiempo, esas personas que cuidan de momo descubren que necesitaban tanto a Momo como ella a ellos (sino más).

Extraños sucesos en la ciudad, hacen que las personas vayan cada vez con más prisa, corriendo a todas partes, dejando de lado las actividades menos productivas, momo y sus amigos intrigados querrán descubrir porque. ¿Quieres descubrirlo tú también?

“Si las personas conocieran a la muerte, no la temerían nunca más”

En el transcurso de la novela te das cuenta de la relatividad del tiempo, de la importancia del amor y el valor de la vida. Nunca jamás olvidarás el gris ceniza.

¿Has sentido (tú, buen lector) alguna vez que se te escapa el tiempo por más que corras?

¡Ve a leer a Momo!

¿Sientes que tu tiempo dejó de estar en tus manos?

¡Ve a leer a Momo!

¿Ya no vas a ver a tus amigos, ni vagueas en el parque, ni te ríes entre copas en un bar, solo trabajar y trabajar?

¡Ve a leer a Momo!

Momo

Momo, maestra de empatía

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La frase no la pronuncia la propia Momo (protagonista de su historia, «Momo») Si no el Maestro del tiempo, Mester Hora.

Pues en la naturaleza se expresa constante, la vida y la muerte forman parte de la misma.

Mueres para dar vida, vives para dar vida. La muerte no asusta cuando sabes que no acaba nada, porqué siempre siguió empezando todo, una y otra vez.

Momo, maestra de empatía