Podemos construirle

Podemos construirle (We can build you) es una novela poco conocida del gran autor de ciencia ficción Philip K Dick.

En ella, un par de empresarios de un negocio de fabricación de instrumentos musicales se pasan al negocio de los simulacros, lo que para Dick eran robots de su tiempo. Aunque sería mejor dicho que inventan los primeros robots. Estos simulacros funcionan con cintas donde tienen almacenadas su programación que les permite moverse, hablar y simular inteligencia y emociones. La idea inicial de la empresa es usar esos simulacros para construir un parque de atracciones y recrear la guerra civil estadounidense. Por eso sus primeros prototipos son el presidente Abraham Lincoln y Edwin M Stanton. Una idea multimillonaria, por eso no tardan los buitres a ver qué se puede rapiñar.

Fotografía de Omduart.

Como le ocurre a cualquier escritor, el proceso de terminar una novela suele dilatarse en el tiempo y a menudo hay algunas partes que se nota eso, se nota un cambio del sentir y pensar del escritor. En esta novela que por un lado parecía centrarse en una trama de política empresarial, innovación tecnológica y los retos que supone todo esto y de repente se tuerce y deriva hacía otro lado que no parecía ser el transcurso natural… lo cual no es malo.

Estaba yo leyendo y disfrutando muchísimo de ver como Stanton se presentaba sin compañía humana ante el presidente de una empresa rival solo para demostrarle el enorme potencial de su existencia cuando de repente lo que importa es una enfermedad que sale de la nada… y un enamoramiento con una jovencita Pris…
Recuerdo sentirme casi traicionado por Dick, pues yo estaba muy feliz disfrutando de esa historia de ciencia ficción cuando se convirtió en un extraño romance y trama psicológica… recuerdo googlear para leer otras experiencias lectoras y encontrarme con opiniones así: Philip cuando escribió esta novela estaba divorciándose, pasando por una época especialmente marcada por la paranoia y el abuso de alcohol y todo ello tuvo que afectarle irremediablemente en la escritura de su novela. Es posible que fuera así. Pero ahora, bastantes años después, me da por pensar que quizá pudiera tener un sentido más vital. Porque la vida se tuerce a mitad de algo siempre. Del mismo modo que apareció el covid y se crearon unas duras medidas para combatirlo que rompió miles de planes, a Dick la vida le rompió la novela y decidió que estaba bien así, que debía quedar constancia de ello y remarcar que incluso un invento tan fascinante como los simulacros podía quedar desheredado y convertirse en realidad en una forma de explorar el género humano, de reconocerse a sí mismo con sus miserias y defectos que nos lleva a cagarla una y otra vez, aprendiendo o no de ello, avanzando o no, viviendo en Maya o viendo la realidad más cruda, sin velo en los ojos.

Podemos construirle en una novela psicológica y casi de autoconocimiento metida en una atmósfera de ciencia ficción muy bonita y muy estadounidense y yo la recomiendo.

Probablemente no sea de las mejores novelas de Dick, pero sin embargo tiene un encanto especial al tener, a mi parecer, las barreras emocionales bajadas, imprimiendo sinceridad…

Por último quiero contar una pequeña anécdota personal. Y es que este libro me lo regaló mi maestro de escritura creativa, Ricard De la Casa, a quien tengo en gran estima por todo lo que me enseñó y su carácter cariñoso y amable. Un buen escritor de nacionalidad española pero residencia andorrana sin ser un youtuber evasor de impuestos, pues es profesor de escritura creativa y de fotografía, escritor, fotógrafo y tertuliano literario de radio. Él me regaló este libro junto al consejo que jamás empiece a leer a un autor reconocido por sus libros más reconocidos. Yo le había pedido la novela: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y lo tenía, y me lo mostró y me dijo que me lo compre cuando haya leído Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, también de Philip K.Dick. Así que le pedí éste, podemos contruirle de su biblioteca gigante. Recuerdo que me contó que no era una gran novela, pero que podría servirme para aprender acerca del proceso de escritura de un proyecto grande como es una novela, la dificultad de mantener el mismo tono y camino a pesar de todos los engaños y vueltas que se pueden dar a voluntad del demiurgo que es el autor. No vale perderse uno mismo, me decía Ricard, hay que saber hacia donde vas y ir por delante del lector siempre, sin perderse ni dejar el lector demasiado atrás y manteniendo la distancia con él.

Podemos construirle

La importancia de hacer la cama

La importancia de hacer BIEN la cama es un relato de Daniel Hermosel Murcia, publicado por Niña Loba editorial en su colección de relatos independientes semanales en la plataforma Lektu.

Hacer bien la cama, como la madre de Alicia le exigía, generó en ella un sutil programa mental, un pequeño y vírico recurso que se acomodaba en una rutina con forma de jaula.

Que elegantemente se puede criticar un sistema industrial, con sutilezas y saber hacer, con poesía y encanto. Así es como se presenta esta historia.

Al principio, se podría pensar que se trata de un manual de como hacer BIEN la cama, pero no tarda tanto en mostrarnos a un personaje atrapado y consumiéndose en una prisión en la que muchos nos hemos metido alguna vez (sino es que estamos ahí y lo llamamos nuestras vidas).

Esa sensación de convertirse en una herramienta, en parte del engranaje que mueve el gran monstruo, o como dijeron Pink Floyd, un ladrillo más en el muro.

Cuando todos los días son iguales, no hay forma de saber qué momento corresponde a qué jornada, pero da lo mismo. Cuando son iguales los recuerdos de uno u otro, ¿a quién le importa?

Como muchos otros relatos de Daniel, en la importancia de hacer la cama, se puede escuchar una musicalidad de fondo que acompaña el relato. En este caso (el mío), yo escuchaba una melodía deprimiéndose en un blues, envejeciendo Alicia, oliendo a fruta y ropa sudada, buscando en sus recuerdos momentos de libertad…

No quisiera hablar de más, sencillamente decir que se trata de una historia sutil, hermosa y triste, elegante y con una sonoridad increíble. Recomendaría leerla y hacerlo en voz alta, con un ritmo pausado, saboreando las palabras y dejando espacio para pensarlas.

Una vez más, Niña Loba toma otra buena decisión y hace un excelente trabajo publicando otro buen relato.

Y por si aún no os convencí, mañana en la mierda postmoderna, en el canal de YT de Daniel, presentamos su relato, no os lo perdáis! Aquí está:

Lo que yo me caí casi la mitad del programa. Cosas del directo y mi conexión de cueva.

¡Me lo lean!

La importancia de hacer la cama

Salado

Salado, un relato escrito por José Andrés GranBosque y editado por Niña Loba editorial en lektu.

A diferencia de los relatos que llevo reseñados de la colección de Niña Loba, éste sí requiere un cuidado en cuanto spoilers por el juego que ofrece para con el misterio. Desvelado ya por completo en una nota del autor al final del relato. No en el propio relato, que va dejándolo imaginar al antojo del lector. Yo, personalmente, sospeché lo que pretendía sin verlo con claridad por las hermosas descripciones que hace diferenciando los personajes y mi afición a aprender un poco de historia humana.
He de decir que al principio pensaba que el narrador era un niño por el lenguaje y su forma de usarlo. Pues es de una inocencia infantil… pero conforme avanza el relato se deja ver que el contexto social lleva a los individuos a una sinceridad total imprescindible para conocer el mundo. ¡Así que nadie se asuste en cuanto se entere que el narrador tiene un hijo!
Salado es la historia de un hombre enfermo que abandona a su familia para dejar de ser un estorbo y se va a explorar el entorno que siempre temió ser estéril para vivir. Ahora que ya no le importa eso, es completamente libre.
Una narración muy fluida y agradable. Solo pondría un pero(pequeñito). Hay una parte donde el personaje principal dice: “Me fui a la guerra”. A lo que continua narrando ignorando eso una o dos páginas; carcomiéndome la cabeza y sin poder disfrutar bien este impasse hasta que retoma el hilo y lo termina finalmente con elegancia.

Jefe estudió bien mi madero antes de permitir que se soplara en él en la ceremonia. No estaba seguro si constituía una ofensa, porque no entendía bien como funcionaba.
Salado, de @granbosque

También destaca el interés del autor por lograr una verosimilitud. La historia y la antropología son dos temas que me fascinan y me han encantado desde siempre, las pocas asignaturas en las que saqué buena nota cuando era un estudiante de la ESO. Con mis limitados conocimientos de esos temas (nivel aficionado internauta) he de decir que disfruté mucho de cada detalle que ofrece para situar el contexto, bien calculados y medidos. En algunos momentos me recordó a pelis como En busca del fuego, de la que comento una experiencia personal y unas reflexiones aquí. Sin duda alguna se trata de un relato bien documentado para gozar de verosimilitud de calidad. O como dice José Andrés el relato se podría clasificar como especulación antropológica o lingüística-ficción. Y sí, se podría y se debe.

En definitiva, recomiendo mucho la lectura de este relato. Descripciones precisas y muy bellas. Ameno, muy agradable y especialmente disfrutable para quien le enloquezca la historia y la antropología.

Y vosotros que pensáis ¿Somos la especie humana superior por tener un cerebro altamente desarrollado y dedo índice y pulgar oponibles o simplemente eso nos ha permitido infundir esa idea por todas partes?
Me disculpan la tontería. ¡Un abrazo y leer mucho y bien!

Salado

Mi amigo Artur

RESEÑA DEL RELATO: MI AMIGO ARTUR

Hacía ya un tiempo dilatado que no leía un relato… y, ¡qué bien remediarlo!

La verdad es que la historia no me llamaba mucho así de entrada. Más segunda guerra mundial… más dolor e injusticia intragable y más y más e infinitísimo odio humano… ¡PERO! Ésta estuvo bien.

Sospecho que está feo quejarse todo el día del sufrimiento propio… y peor aún cuando se predica todos los días que hay un terror nuevo invadiendo el mundo entero y dejando en segundo y tercer plano los efectos adversos que siguen ahí a pesar del ruidoso “nuevo terror”. Por eso me sienta bien un relato así, contando la historia de la vida de siempre. La narrativa del miedo a las inevitables pesadillas y las migajas de valor que podemos usar para defendernos. A veces estamos armadas con baguettes enteras y aún así tendremos que aceptar tarde o temprano que se acabó el pan, pero que bueno estaba, cuando aún olía a recién cocinado.

Después de esta extraña introducción os hablaré de Mi amigo Artur.
Un joven rubio, hermoso, alto, músico, rebelde orgulloso y judío, demasiado judío por los tiempos que le tocó vivir, en una Krakóv invadida por nuestros queridos y preferidos villanos, los Nazis. A partir de aquí, la historia se intuye conocida y sin embargo con Lubomir de narrador melancólico, un cuenta-cuentos con una memoria viva a pesar del cuasi ineludible(o sin el cuasi) cocheo, el relato fluye y te deja apreciar la dureza de unos tiempos durísimos, la vitalidad y valentía de la juventud polonesa que partiendo de una derrota, siguen decididos a intentar disfrutar el tiempo que tienen y mantenerse fuertes ante la violencia sistemática de sus enemigos.
Todo una oda a la amistad que no pide más que un corazón sincero, un deseo del bien común (que no comunista), un agradable compartir de ese tiempo que se deforma con el dolor y el placer y el aburrimiento y sobretodo la buena lectura como la que ofrece este relato tan ameno.

Artur no pasaba por ser judío si lo mirabas a los ojos. Más bien parecía ser un distinguido oficial del Tercer Reich.

El autor, Jorge Morcillo, me intriga, pues no es o no aparenta ser un autor/empresario de los que se habla ahora y tanto me disgusta, al menos cuando eso se traduce en convertir el trabajo de escritor en una máquina de producción más en la industria que parece querer convertirse la raza humana a tiempo completo. Más allá de mis suposiciones sin fundamento, en el relato de Artur denota tener más sensibilidad que afán de realismo y documentación. Lo cual tampoco prueba mucho… así que dejaré que cada cual descubra a Jorge a su modo, como debe ser.

Por último, comentar el bonito proyecto anti-crisis, pro-cultura y adaptación a las nuevas lectoras y las de toda la vida que llegaron a estas fechas, que lleva a cabo la editorial Niña Loba.
Como cuentan ellas mismas, ahora muchas artes venden sus obras cambiando el orden de la compra. Primero obtienes, luego pagas. Algo bastante lógico para estos tiempos, donde el consumo está tan alto y está tan al centro de nuestras vidas que necesitamos saber exactamente qué compramos y porqué, desapareciendo el placer de acertar intuitivamente la obra que queríamos o basándonos en recomendaciones, reseñas y demás herramientas para simplificar o acondicionar la compra. Pero vamos, no es lo mismo comprar papel higiénico que un libro, el primero ya sabemos que haremos con él, el segundo deseamos no hacer lo mismo.
Pues con esa premisa, Niña Loba ofrece una serie de relatos al precio primero de cero euros y al precio segundo de lo que tu creas conveniente. Una buena solución para quienes tengan ingresos periódicos y los que no, también, aunque podrían vivir un sentimiento de culpabilidad. Por ahora yo sigo en la categoría de: ¡Gracias por dejarme este libro, amigo! ¡Ésta es justo la novela que quería para mi cumpleaños! o como molan los relatos a precio social de Lektu!

Por cierto ¿Alguien tiene trabajo (pagado) para un: cocinero, reseñista, profesor de yoga, tarotista (aficionado), obrero, transportista (coche o bici) y cualquier cosa(suena atractivo ¿no?) que me propongas hacer? Podéis contactar conmigo por redes o por mi correo electrónico. edu.artbalcellsARROBAgmail.com

¡Muchas gracias y por encima de todo, lean mucho y bien y diviértanse!

Mi amigo Artur

Un año, todo un reto

Los 52 golpes, un reto para escritores…

Hace pocos minutos terminé y subí el golpe 52, el último relato del año.
52 relatos escritos semana a semana me han curtido como autor.

Ray Bradbury estaría orgulloso

Ray Bradbury

Aquí unos recuerdos hablando del reto por si te faltan datos:
AQUÍ

Desde que empecé a ahora hay un buen trecho recorrido y he mejorado mi letra. Estoy muy feliz y agradecido por aceptarme y poder ponerme las pilas.
El siguiente paso es corregir, corregir, corregir, ampliar, modificar, recortar, corregir y corregir hasta convertir este historia en relatos, esta novela río en una fuerte corriente de literatura novelada que ningún editor pueda dejar escapar sin publicarla ofreciéndome un 50% de los royalties.

Aquí comparto la historia, el principio y el “final” que no termina de existir:

Inicio, el universo compartiéndose

La totalidad

El finalem

Quiero terminar compartiendo esta fantástica página/reto y animando a la gente a participar:

Un año, todo un reto

El horror corporal

¡Hola, mis queridísimos e intrépidos lectores!

Veo que eso de escribir artículos no se me da del todo mal y que tienen mayor y mejor acogida que mi poesía o trabajos un poco menos convencionales y ligeramente experimentales (obviamente). Y nada, me vienen temas a la mente de los que me doy cuenta sé lo suficiente para contar unas palabras al respecto.

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David Cronenberg

Hoy actualicé una entrada antigua, esta: Naked lunch, y me dí cuenta que unos años después he aprendido mucho más al respecto, sobre todo acerca del director de cine que menciono, David Cronenberg, el fundador del body horror o en español, el horror corporal. Con cada película que veo de él me gusta más su estilo, y es que tiene aquel encanto del artista sincero que no se puede falsear; ese don que a veces provoca fracasos en taquilla, pues no puedes traicionarte nunca y te debes a la sinceridad de tus pensamientos y emociones. Por años que pasen, por gran calidad que se logre con los efectos digitales, Cronenberg seguirá usando elaboradísimos efectos plásticos para sus monstruos, heridas, deformaciones y demás horripilantes expresiones de terror físico. Y aquí llega el quid de la entrada.
Como siempre, y siendo coherente conmigo y mi trabajo, relaciono lo que hablo con la literatura que es mi campo primordial. Viendo el cine de este director me he inspirado mucho… y quizás no es muy trasladable a la novela, al menos por el hecho que cuando se lee suele gustar lo sutil y no explícito, sobre todo cuando se trata de violencia. Bien, eso no significa que no se pueda transmitir el terror de sentir y ver como tu cuerpo se deforma y muta; la horrible experiencia que supone eso… Al final ¿no es ese el motivo principal por el que leer? Descubrir sensaciones que ni imaginabas, explorar posibilidades que da la vida. Escribí un relato para una convocatoria intentando reflejar el body horror con un personaje al que le cortaron su miembro viril y tiene un parásito dentro de él… Expresar eso en imagen, sin ser fácil, te da un margen de impacto mayor que en palabras, creo o me apoyo y excuso con eso. No por este motivo voy a dejar de esforzarme en precisar más, hurgar en la herida y provocar el escozor en los lectores. Aquí un fragmento de Cuerba, el relato de terror del que os hablo:

Malos recuerdos invaden mi mente. Lúgubre subterráneo con tan solo velas negras iluminando el día que renací. Mutar a ángel, lograr una alternación tan herética y contra natura que probase el gran poderío de la orden de Duusakh. El forzado desmembramiento andrógeno, sangre y sexo, abierto en vertical, cabalística de la circuncisión llevada al extremo donde predomina la verdadera magia, el profundo conocimiento del verbo, de los átomos, la ciencia religiosa elevada, el ocultismo por necesidad.

En mi opinión aún quedé lejos de lo que pretendía. Una crítica que me hicieron sobre el relato es que es demasiado explícito con la sangre y a mí me parece que no, que no transmito hasta el punto de sentir el cuchillo abriendo la carne, una quirúrgica operación tan intensa como si la vivieras de verdad. Pero lo lograré, al menos me enfoco en conseguirlo.

Para terminar quiero regresar a Cronenberg.

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Scanners

Una de esas memorables frases que definen con pocas palabras el body horror la podemos encontrar en una de sus mejores y polémicas películas: Videodrome. En una escena muy poderosa visualmente, el protagonista grita: Long life to the new flesh! Que se traduce como: ¡Larga vida a la nueva carne! Expresando como se aceptan los cambios, las mutaciones, incluso cuando son internas y físicas. Cronenberg en uno de sus juegos con el body horror, intenta fusionar la carne con el metal; a su vez y con la misma intención, transforma la carne en metal y el metal en carne. Viendo sus películas más representativas se puede apreciar con suma facilidad eso. Por ejemplo 3xistenz, Scanners y la mencionada Videodrome. Si buscáis emociones fuertes y películas originales, Cronenberg os lo ofrece; y en un tiempo, yo también.

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Un saludo y felices instantes.

El horror corporal

Novelas de relatos

Me gusta escribir relatos, me encanta leer novelas y ahora estoy escribiendo una mezcla de ello. Un universo compartiéndose.

Sé que no es una idea original  pero, si soy sincero, no he visto jamás un libro escrito de este modo, que ofrezca la posibilidad de leerse como se quiera, empezando por cualquier capítulo porque son relatos que sin estar separados, sí tienen espacio entre ellos, conectados como propone la física cuántica. Quiero aprovechar el conocimiento de los lectores y preguntar por títulos que cumplan esa descripción. Relatos tan unidos como para ser capítulos, pero con esa estructura individualista, como la humanidad misma. Tan gregarios como lobos solitarios; tan libres como dependientes. Muy propio de mí encontrar el equilibrio fuera de la balanza.
Dejad comentarios hablando de las novelas con las estructuras más extrañas que leísteis.
Dejaros absorber por las novelas como si la gravedad os atrapara. Creo que consigo esa sensación con estos relatos, pues conecto los libros y la vida, la fantasía y los sueños con la realidad… No te la pierdas.

Quiero aprovechar para hacer una sinopsis de esta novela que tengo entre manos:

Un universo compartiéndose es la historia de un carro repleto de libros que lleva una mujer por su barrio. Esa mujer es Valeria, una librera que decidió dejar de intentar vender libros para pasar a dejarlos cuando descubrió que su profundidad era mucho mayor de lo que creía. En su vida entran una gran cantidad de personajes estrafalarios, algunos ni siquiera en el plano de la realidad tangible y todos ellos memorables. Llena de metaliteratura, juegos e imaginación, la historia te hace viajar continuamente por miles de lugares y personas, únete a este universo abriéndose y compartiéndose.

Creo que no debemos dejar nunca de experimentar, me niego a decir que todo está inventado y que la originalidad es copiar con astucia… Se pueden hacer aún nuevas mezclas, el universo es demasiado grande como para pensar que ya se hizo todo… Existe el olvido y nuevas fórmulas de mezclar lo existente; se ha escrito mucho pero siempre habrán nuevas historias que contar… Lo que de verdad es un límite es la actitud acomodada del lector que tan solo quiere leer lago sencillo, que lo lleve como en un vagón de primera clase, sin luchas ni percances hasta la siguiente parada donde ir a tomar el sol… ¡No! Al menos no siempre… A veces hay que colarse en un tren de mercancías y pelear con vagabundos por el rincón del vagón que no le da el aire frío directo en la cara. Hay ocasiones que tenemos que coger el camino y andar, solos, valientes, confiando en nosotros y nuestras fuerzas. Lectores valientes e intrépidos hacen falta, eso es lo que hará que los escritores nos pongamos las pilas y creemos nuevas historias dignas de ser abiertas y exploradas.

Universocompartiendose

Novelas de relatos

La reflexión (literaria)

En esta ocasión os traigo una reflexión sobre la literatura actual, espero poder hacer muchas más y ofreciendo una lectura de la misma no tan solo eso, que es más bien la apertura de un debate (que sinceramente espero generar a la escala que sea).

Para estar viviendo la época de mayor cantidad de información de toda la historia conocida de la humanidad, creo que se podría hacer mejor en todos aquellos ámbitos pertenecientes a la “no” utilidad. Y aquí termino la parte más genérica para darle vueltas a esa idea de lo que no es útil no se estudia.
La literatura parece haber perdido interés en analizarse a sí misma en estos tiempos(por favor, demuéstrame que me equivoco). Entiendo que una ola creciente y aparentemente infinita de más autores y obras es abrumador. Sí antes se publicaba quizás unas diez mil obras y se rechazaban noventa mil, ahora es posible que se publiquen veinte mil y todas las que serían rechazadas se auto-publiquen. ¡Angustioso! El principal punto de esta, “supuesta por mí”, falta de análisis de la literatura contemporánea erradica en el hecho que se eliminar lo que se considere inútil o hacer útil lo que no lo es.
Aquí entra un debate muy asqueroso a mi modo de ver. Pues para mí la literatura es extremadamente útil; es terapéutica y educativa y en nuestra era, por la facilidad tecnológica y la idea de convertirlo todo en un producto, se solapó esas grandes virtudes útiles de la literatura con el puro entretenimiento. Con eso afirmo que se sigue escribiendo bien, se hacen grandes historias, emocionantes, educativas y terapéuticas pero ya no es destacado como valor principal.

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Digamos que la FUNCIÓN LÚDICA ensombrece TODO lo demás.

El valor más importante es el número de vendas del cual se gradúan los demás valores importantes: número de lecturas, críticas y capacidad de generar productos a su alrededor: películas, camisetas, videojuegos… Que sea una vaca lechera en lugar de un ternerito.
Pues bien, hay que avivar el fuego de la reflexión, el estudio de todas aquellas materias más allá de la capacidad de enriquecer (que no es malo). Yo fui muy anti-capitalismo, ahora, no lo defiendo y creo que podemos encontrar un sistema menos exigente en adaptabilidad y se acople más a nuestra humana piel; sin embargo, por fin entendí todos los méritos que tiene ese capitalismo salvaje ofreciendo a todos los ámbitos en los que tengamos interés la posibilidad de que hayan recursos para desarrollarlo más.
¿Qué podía hacer antes un buen médico para estudiar enfermedades desconocidas si tenía que dedicar todo su tiempo a curar las conocidas porque no había nadie que pudiera mantenerle a él (o ella)? Eso es extrapolable a cualquier ámbito.

Retomo ahora la literatura. Dije que hay que avivar el fuego, así, como un deber, como nuestro deber. Porque si no hay autores que quieran conocer sus tiempos… ¿Hacía dónde vamos? Y no digo que no haya futuro si no se conoce el presente, al fin y al cabo escribir, escribimos, leer, leemos y dinero hacemos para mucha gente, así que futuro literario lo habrá mientras no nos extingamos. Pero, ¿podemos caer en un círculo de repetición? Apoyados en la idea de que está todo contado, es demasiado fácil caer en la comodidad del modelo bestseller como el único ÚTIL para nuestros tiempos, mezclado con el new age de: “debes hacer lo que te salga del corazón, que siempre será lo mejor”.
Ahí tienes harry potter con un camino del héroe moderno y impresor de billetes. Y repito, no crítico eso como que sea algo malo, pero no debería solapar el resto de literatura, necesaria para conocerse como individuos y como colectivo… Más ahora que estamos confusos por ir tan rápido y sin destino claro.  Entonces mis preguntas son las siguientes: ¿Qué estamos escribiendo? ¿Cuáles son los últimos testigos recogidos? ¿Qué hay más allá de los modelos económicamente útiles? ¿Para quién es la literatura? Esta última, le he puesto un hiperenlace a un artículo que me pareció muy interesante donde entrevistan a un crítico/escritor que se planteó y se plantea muchas de las cuestiones sobre la literatura. Considero importante ignorar la política en este caso, la ideología es innevitable cuando se escribe, la intención de confrontación política no, yo hablo desde el arte y por el arte, lo demás no son mis temas.
Podemos apoyarnos con cierta comodidad al empleo paga-facturas para escribir siendo libres como no podían muchos de nuestros antepasados, eso me parece una oportunidad desaprovechada. Lo que quiero decir, y ahora vuelvo a generalizar englobando todos los artes que hemos desarrollado: Esta época debería ser dorada para el arte, tenemos los medios para crear sin límite, expandir el máximo la creatividad. Y sin embargo… Hacemos productos fáciles de vender, digerir y olvidar, adaptándonos tan bien al sistema que olvidamos que la máquina la hicimos para que nos sirva ella a nosotros y no al revés. Hay que investigar caminos nuevos (los hay, o por lo menos vale la pena escribir pensando y deseando encontrarlos), trabajar juntos para aprender y generar nueva literatura, desacomodarnos, retarnos de nuevo.
Me gusta imaginarme peleando con un dildo engarzado en la punta de un florín, contra Arturo Perez Reverte, por el honor de la literatura, por recordar el largo camino recorrido y las nuevas fuerzas para continuarlo saliéndose del circuito cerrado.
Un director de cine que me gusta mucho dijo: Hay que hacer una película que, aunque no te guste, dé dinero y poder hacer la siguiente a tu manera y principios aunque eso conlleve menos ganancias. Lo dijo Kevin Smith, y para mí esto deberían ser los principios básicos de cualquier artista que no tenga la suerte o el enorme trabajo de hacer coincidir su estilo y talento con algo muy comercial (que también se consigue): ejemplos que admiro mucho de esto son: Roberto Iniesta (extremoduro) y Bob Dylan (no hace falta presentación) en el mundo de la música, David Linch (cine de autor), Alan Moore (novela gráfica y cómics) y otros tantos que logran esa maravilla de vivir haciendo lo que quieren sin necesidad de generar un producto, manteniendo orgullo de artista.

Me gustaría terminar esto animando al debate a todos aquellos colegas de profesión que lleguen aquí por las casualidades algorítmicas de Internet. Hablad, compartid, pensad y hacerlo más allá de ventas, que también y por supuesto son importantes.

La reflexión (literaria)

Unas pocas pisadas sin marcar en el hielo de Danmark

Unas pocas pisadas sin marcar en el hielo de Danmark

unas niñas galopando a lomo de hermosos caballos y ponis

por un parque más gris que verde y menos arenoso que frío.

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Knights Of Copenhaguen

Me sentía fotógrafo y capturé algunas almas paisajísticas.

Un lago helado, como los corazones daneses, unos caminos mágicos

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Frozen Lake

que te llevan a su pasado, este sí pisado y por el paso del tiempo y la ambicionada riqueza.
No queda más que la frialdad del carácter y unos nombres que describen el lugar de todo aquello que era viquingo.
Copenague es el puerto nuevo, Alaska fue las llanuras heladas y Canadá tierra de bosques… Yudland es la península del país y así se suman la lógica y la practicidad danesa una y otra vez haciendo un país rico y próspero.
No me imagino el dolor de un poeta danés… Tan grande y melancólico, tan bardo… Bien seguro muchos de ellos estudiaron economía para no morir de hambre.
Creo que tanta cabeza cuadrada me devuelve mi abandonada rebeldía y rechazo del capitalismo…
No amigos, no era eso. El “progreso” debería haber pretendido traer riqueza en todas sus formas y más bien parece que hemos cogido todo lo que teníamos dentro y lo hemos sacado, etiquetado y puesto un precio, cambiándolo por mucho menos de lo que vale…

Ojala ese río lleno de valientes y fuerte Patos se llevase al mar todo ese hielo.

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A river

Encontré un retrovisor, entendí la indirecta poética y me acompañó.

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Front the mirror

Disparé algunas fotografías más. Que bonita naturaleza en mitad de una ciudad tan gris…

Y hoy el sol se dejó ver
y hoy también lo vi dentro de mí
y sentí su calor deshaciendo el hielo.

Por la noche lanzaron miles de cohetes al cielo y todo estaba iluminado de rojos, azules y amarillos.

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Fireworks- New year in Copenhaguen, by Omduart

La gente iba caminando y algunos locos, como yo, en bicicleta. Probablemente yo fuese la única persona solitaria. Una vez más, saqué mi teléfono suizo y enfoqué lo mejor que pude. A pesar de mis esfuerzos, un ciclista fantasma intervino la imagen.

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Ghost Biker – By Omduart

Ese fantasma volverá aparecer, estoy seguro.

Terminó la primera noche del año en mi habitación, apurando una cerveza para celebrar junto al resto de personas de esta parte del planeta que ya acabó otro calendario. Dormí solo y menos triste de lo que podría hacer sido.

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Infront Omduart’s apartment. By Omduart

Este es mi entrada de fin de año. Diría que llega tarde pero

¿Alguien lee el día de año nuevo?

Yo, lo hice antes de dormir y también escribí unas páginas más.

Feliz año nuevo a todas las personitas que hacemos eso de convivir en el planeta tierra lo mejor que podemos aunque no parezca mucho.

Unas pocas pisadas sin marcar en el hielo de Danmark

Fran, prisas rutinas y estrés

Relato corto reescrito con la calidad literaria actualmente alcanzada (5 nov 2018).
Aprovechando la reescritura, decidí darle voz como ya acostumbro. Me envalentoné un poco, y le puse música e incluso efectos que yo mismo grabé y edité. Disfruten del experimento.

 

Fran salió de casa como hace siempre a las 9.30 de la mañana tras medio café. Hoy durmió cinco minutos más de lo que tiene previsto, por lo que tuvo que compensarlo tomando el café en cinco minutos en lugar de los diez asignados para dicha acción. Cuando cerró la puerta tras él sonó su teléfono móvil. Lo oía raro, como si estuviera lejos, cosa imposible porque siempre se guarda el teléfono en el bolsillo superior de su chaqueta. Alcanzó con su mano el bolsillo y sintió el horror de no tener su más básica herramienta. Alguna clase de mal le oprimió el estómago y éste los pulmones, provocando un instante de ahogo. Tras una violenta bocanada de aire Fran se dispuso a pensar.
La canción caribeña seguía sonando y Fran dedujo que venía de su casa. Se puso la mano al bolsillo izquierdo del pantalón para sacar las llaves que siempre dejaba allí. El corazón de Fran se aceleró como un tren de largas distancias al no sentir sus llaves en su sitio. La sangre de Fran circulaba tan rápido que toda su piel enrojeció. Unos leves tembleques le quitaron buen pulso a sus manos.
Examinando la situación, Fran vio el móvil y las llaves al lado de su media taza de café, a través del a ventana en la parte superior de la puerta.

¿El no terminar el café me descolocó? Se preguntaba, apretando con todas sus fuerzas la mano derecha. De un salto y un decidido puñetazo rompió el vidrio. El golpe le recreó un futuro próximo en la cabeza. Sintió recibir el puñetazo de su jefe en toda la cara por haber llegado tarde por primera vez en diez años. Algo imperdonable, inimaginable incluso.

El brazo no le alcanzaba a la manija para abrir la puerta pero si llegó al paragüero. Con el paraguas más largo en la mano intentaba abrir la puerta. En vano, pues el ángulo le impedía tener la fuerza, y la vista para lograrlo. Disgustado y herido, Fran empezó a respirar llenando sus pulmones al máximo. Recuperó su apacible serenidad y con ella volvió a intentar abrir la puerta. Sudando por frente, manos, pecho, espalda y axilas, logró alcanzar la manija. Estando a medio abrir, volvió a sonar el móvil. Los nervios traicionaron a Fran resbalándose el paragüas entre sus manos sudorosas y ensangrentadas.

Perdió el control de sí mismo, Fran golpeaba la puerta de su casa cual minero buscando oro. Saltaban astillas y gotas de sangre. En un arrebato final, se dispuso a echar la puerta abajo con la embestida de su vida. Cogió carrerilla y se lanzó como un ariete policial contra la puerta.
Fran se desmoronó encima de la puerta derrumbada. Se quedo unos minutos en ella, contemplativo, calmado de nuevo. Que dulces aquellos segundos de plenitud, de comunión con el océano infinito de consciencia y…
El Caribe volvió a sonar Y FRAN se sobresaltó, pero la sensación fue más parecida a un salto al vacío.

—Si si hola hola, soy Fran, perdón por la tardía estoy teniendo algunos problemas domésticos y…— la voz del otro lado cortó las disculpas de Fran.

—Tranquilo Fran, tranquilo, soy Pablo, el secretario de la presidenta, verás espero que aún no hayas salido porque hoy tenemos que cerrar la empresa por unos daños en la infraestructura del edificio, así que no hará falta que vengas a trabajar en unos días, te avisaremos cuando todo vuelva a su sitio.

Fran tiró el teléfono móvil por la ventana. Terminó su café. Regresó a la cama.

Fran, prisas rutinas y estrés