Reseña, El diablo en cada esquina

El resumen maravilloso de esta novela sería el proverbio holandés con la que da un preludio.

“La vida es un carro de heno,
del cual cada uno toma lo que puede.”

Pero no, no va de ladrones de heno la historia.

En esta ocasión, Jordi Ledesma nos trae una mezcla bien cocinada de personajes deliciosamente construidos. Si queréis familiarizaros de Ledesma, os recomiendo su primera novela, Narcolepsia.

El diablo en cada esquina pinta como el mundo criminal invade el corazón de la gente. Siempre hay quienes quieren controlar dicho mundo, otros que lo odian y temen, soñando con huir de él, otros que sin haber pertenecido nunca, les atrae como polen a las abejas. Y algunos saben que no podrán huir jamás, que la bestia los engullirá irremediablemente.
La relación con el diablo es subjetiva, pero no lo es su hambre de almas ni su enorme poder.
Cuatro relatos, cuatro vidas que se entrecruzan en Barcelona, cuatro negras almas en la atmósfera criminal de la ciudad condal.

-Esteban: Ratero de poca monta. Vive por el buen vivir. Se droga, viaja, sale de fiesta, de putas, juga al golf, compra todo lo que le guste; excesos que se pueda permitir con los recursos de los que disponga… Se costea todo el vicio robando, estafando, mintiendo, vendiendo información, atracando; lo que sea que no requiera honradez.

Jorge Solís: Alcohólico, listo, violento maltratador. Con hija y esposa, quién no pertenecen tanto a su vida como sí lo hacen todo tipo de personajes de los barrios bajos.

-Humberta: De malos barrios mexicanos, va en busca de vida a Barcelona. Insensibilizada por sus circunstancias, dispuesta a mucho por dinero, valiente por entrenamiento en una dura vida como pan seco.

-Santi: Antiguo soldado, está donde debe estar. Trabaja para quien le pague bien por sus servicios. De los cuales se cuentan como robos, asesinatos, extorsión… Si hay violencia Santi es tu hombre. Elegante, profesional, discreto.

Aunque no le den una historia propia queda muy importante papel el de El Argentino, el Mariscal. Un mafioso relaciones públicas de los bajos fondos. Nadie puede probar nada, pero todo el mundo del crimen en Barcelona le conoce, en algún momento han tenido que relacionarse con él y sus negocios.

A Jordi no le gusta ser comparado con Tarantino, a pesar de que algunas escenas puedan parecerse, la diferencia radica en que Ledesma se lo toma enserio, no hay comedia. Sus novelas son crudas, realistas, novela negra pura; si quiere hacerte reír en algún momento lo hará desde la seriedad.

El diablo en cada esquina pretende mostrarte las diferentes caras que se mueven en los oscuros círculos de Barcelona; porque no siempre se nace siendo un delincuente, tampoco se tiene porque querer hacer carrera criminal para acabar envuelto ella. El diablo te puede tocar en cualquier momento y ofrecerte sus contratos.

Acepta este trato y vende tu alma a Ledesma, quién te aseguro, te dará entretenimiento de calidad.

Reseña, El diablo en cada esquina

La maleabilidad de la poesía

Tan volátil, tan libre que…

No necesita esqueleto.

Es viento, por el movimiento de gigantes,

Aves,

Montañas.

Si la creatividad no parece tener ningún final, la poesía se creó para representar eso.

Hace poco me retaron a crear un micro poema usando únicamente los títulos de 3 a 5 libros.

Este fue el mío:

micro-poema, libros.png
Podemos construirle ágilmente la sexta extinción.

El reto vino dado por un profesor de un conservatorio de León llamado, Juan Luís García. Aquí la noticia. Y a continuación os muestro un seguido de poemas gráficos que participaron al reto.

 

 

TinaDeLuisMicro-poema
Tina de Luis
Lorena IpuntoMicro-poema
Lorena Ipunto
MicroPoemaRoman
Román Sanz

 

Micro poema con libros
Elisa García
MicroEli01
Elisa García

 

Jordi Ledesma

Al participar en este reto, me acordé de un libro del que hablé en el blog. Escritura en la libertad. La poesía permite tantas formas de expresarla como un río de cambiar de forma, profundidad, dirección…

La poesía no necesita forma. Es río sin estar sujeta a nada. O puede que ser un océano…

PoemaGráfico_Cesarea.jpg
Fragmento de un poema de Cesárea Tinajero.

Poema propio a la poesía, semi-automático.

La manzana del árbol creció tras la última lluvia sin más futuro que una única caída libre como vida. Se la estaba comiendo un gusano. Un humano mordió la manzana y medio gusano. No hay disgusto para aquellos que aprecian la vida, para los que conocen su lógica.
Se la terminó, y el gusano también.
Se tumbó bajo el manzanar, aquella persona sabía disfrutar de su fruto, de su sombra y hasta de su tronco como apoyo.
Semillas sintieron su nacimiento en aquel antro cálido y húmedo como vientre de madre.
Hermosos manzanares brotaban del interior de la persona; crecieron a explosiones.
Atravesar la piel fue  más fácil de lo que una puede creer.
Los recién nacidos querían abrazar a su progenitora y se afanaron a crecer.
Se retorcían en el aire, expandían sus cuerpos con hojas capturando luz.

Espirales, espirales vegetales vivían y respiraban fuerte. Duendes suicidas se colgaban de ellas. ¡Ser inmortal! (el mágico)

Yo no quiero ser más alimento, no quiero reciclarme más.
Abandono el ciclo. Rompo con el Samsara. Lo dejo. Como si nunca lo hubiera amado. Como si siempre hubiera podido irme.

Ahora me reinventé.
Copié del viento y el agua sus formas.
Llené el cuerpo de sangre, y aprendí algunos bailes. reconstruí los pasos
Crecí hacia abajo y fuí espiral que ya no sigue pautas.

Ahora sí. Ya sé volar.

Soy canto, y mujeres y hombres sueñan con que vivo en sus corazones.

Los ocupo, los acelero, cambio y marcho. Una y otra vez.

Hincho tus pulmones, reinvento el grito eufórico.
Reinvento tu latido.
Soy y seré vuestro lenguaje favorito.
El único lenguaje que interprete vuestra alma.
Que la exprese con palabras.

Estos son unos pocos ejemplos de la libertad de la poesía. Puede que muchos poetas no estén de acuerdo (Nada más humano que la contradicción), y también tienen razón.

No hay otro lenguaje que exprese mejor las emociones humanas. Este nuestro lenguaje emocional, la poesía. Quizás es por eso que cuando intentamos analizarlo nacen muchas interpretaciones. Solo nuestra lógica emocional (nuestro sistema neuronal en el corazón) es capaz de interpretar correctamente un poema, pero expresar ese entendimiento con otras palabras se vuelve todo un muro.

¿Lo has intentado nunca?

La maleabilidad de la poesía

Narcolepsia

Reseña de la novela negra de Jordi Ledesma

Narcolepsia cuenta la historia de Julio, Julito, el Perla. Un joven camello que se adentra en las entrañas del narcotráfico. También es el nombre (La narcolepsia) que recibe la enfermedad que provoca el quedarse dormido sin poder controlarlo. Puede pasar en cualquier momento, tan puede durar diez minutos o diez horas.
La historia persigue a Julio desde que tiene catorce años hasta ser todo un adulto manipulador, inteligente y ambicioso. Ambición que se hace notar desde el inicio, viendo como el Perla no tarda en darse cuenta de cómo funciona el mundo y cuales son las maneras más rápidas de lograr enriquecerse. No sé si de forma muy velada o no, pero reflexionando un poco, creo que Ledesma pretendía humanizar al máximo a un delincuente que normalmente solo se le ve como una especie de animal salvaje que hace daño a la sociedad y tarde o temprano acaba muerto o en la cárcel.
Pues tenemos a un chiquillo, que no está en un entorno marginal propiamente y decide (como hacemos todos los humanos) hacer lo que cree que es mejor para él. Es probable que todos los narcos empiecen en su adolescencia, y los que empiezan antes es porque ya no pudieron tener infancia, pasando directamente a una adolescencia/adultez por necesidad.
A parte de drogas, asesinatos y demás elementos imprescindibles(o casi) de la novela negra, aquí hay mucha humanidad, sin juzgarla, más bien haciendo un bello acto de comprensión, empatización…

La profundidad de la novela es de lo más exquisito que tiene; el paso a paso de Julio da mucho margen para mostrar la vida de jóvenes y adultos, ciudades, entornos, viajes y la negra violencia.

Se compone de dos capítulos, cosa que en un principio no me gustaba, pues no encontraba el momento de dejar de leer; llegando al punto de dejarlo en cuanto tuviera la empírica necesidad de hacer otra cosa.

Jordi Ledesma tuvo que estar involucrado en más de un lío con drogas de por medio para llegar a tal nivel de documentación. Pues la novela no te permite dudar de la veracidad de la historia; más de un Julio y de dos hay, hubo y habrá.

Cuantas menos miradas de muerto recuerde, más tranquilo dormirá”

Frase que aplica el maestro de Julito.

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Evita que la mirada de quien asesinaste no se te clave en el alma, como tus balas a la suya.”

Sin duda, dentro de la novela negra, Narcolepsia tiene originalidad y un hermoso fluir. Avanza a pasos seguros, sin dejarte aburrir, dejándote respirar pero no mucho, siente el ligero ahogo, la tensión de cada problema que resolver, cada intriga que sufrir.

De paso, conoce un poco de mundo y los rincones más oscuros de él.

En resumen, un libro que comprar, un libro que leer, un libro que regalar.

He decidido reeditar está reseña para sumarle una anécdota divertida.

Este libro se lo compré directamente a su autor, después de comprarle su máquina de escribir. Me lo dedicó, y me regaló su segunda novela, El diablo en cada esquina. Y YO, en un acto de confianza y ganas de mejorar el mundo, se lo dejé a mi camello más habitual del momento. La idea era hacer un lector improbable… alguien que no se acercaría a un libro jamás por su forma de vida e intereses… de repente… le dejan un libro que habla de él aunque tenga otro nombre…
Podéis adivinar lo que pasó… perdió el libro sin terminar de leer la segunda página. Perdí el libro…

No sé si es una anécdota divertida… pero yo quisiera animar a los lectores a seguir dejando sus libros… a veces sale bien… y sino, os váis a morir igualmente… no es tan grave perder un libro…

Narcolepsia