El horror corporal

¡Hola, mis queridísimos e intrépidos lectores!

Veo que eso de escribir artículos no se me da del todo mal y que tienen mayor y mejor acogida que mi poesía o trabajos un poco menos convencionales y ligeramente experimentales (obviamente). Y nada, me vienen temas a la mente de los que me doy cuenta sé lo suficiente para contar unas palabras al respecto.

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David Cronenberg

Hoy actualicé una entrada antigua, esta: Naked lunch, y me dí cuenta que unos años después he aprendido mucho más al respecto, sobre todo acerca del director de cine que menciono, David Cronenberg, el fundador del body horror o en español, el horror corporal. Con cada película que veo de él me gusta más su estilo, y es que tiene aquel encanto del artista sincero que no se puede falsear; ese don que a veces provoca fracasos en taquilla, pues no puedes traicionarte nunca y te debes a la sinceridad de tus pensamientos y emociones. Por años que pasen, por gran calidad que se logre con los efectos digitales, Cronenberg seguirá usando elaboradísimos efectos plásticos para sus monstruos, heridas, deformaciones y demás horripilantes expresiones de terror físico. Y aquí llega el quid de la entrada.
Como siempre, y siendo coherente conmigo y mi trabajo, relaciono lo que hablo con la literatura que es mi campo primordial. Viendo el cine de este director me he inspirado mucho… y quizás no es muy trasladable a la novela, al menos por el hecho que cuando se lee suele gustar lo sutil y no explícito, sobre todo cuando se trata de violencia. Bien, eso no significa que no se pueda transmitir el terror de sentir y ver como tu cuerpo se deforma y muta; la horrible experiencia que supone eso… Al final ¿no es ese el motivo principal por el que leer? Descubrir sensaciones que ni imaginabas, explorar posibilidades que da la vida. Escribí un relato para una convocatoria intentando reflejar el body horror con un personaje al que le cortaron su miembro viril y tiene un parásito dentro de él… Expresar eso en imagen, sin ser fácil, te da un margen de impacto mayor que en palabras, creo o me apoyo y excuso con eso. No por este motivo voy a dejar de esforzarme en precisar más, hurgar en la herida y provocar el escozor en los lectores. Aquí un fragmento de Cuerba, el relato de terror del que os hablo:

Malos recuerdos invaden mi mente. Lúgubre subterráneo con tan solo velas negras iluminando el día que renací. Mutar a ángel, lograr una alternación tan herética y contra natura que probase el gran poderío de la orden de Duusakh. El forzado desmembramiento andrógeno, sangre y sexo, abierto en vertical, cabalística de la circuncisión llevada al extremo donde predomina la verdadera magia, el profundo conocimiento del verbo, de los átomos, la ciencia religiosa elevada, el ocultismo por necesidad.

En mi opinión aún quedé lejos de lo que pretendía. Una crítica que me hicieron sobre el relato es que es demasiado explícito con la sangre y a mí me parece que no, que no transmito hasta el punto de sentir el cuchillo abriendo la carne, una quirúrgica operación tan intensa como si la vivieras de verdad. Pero lo lograré, al menos me enfoco en conseguirlo.

Para terminar quiero regresar a Cronenberg.

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Scanners

Una de esas memorables frases que definen con pocas palabras el body horror la podemos encontrar en una de sus mejores y polémicas películas: Videodrome. En una escena muy poderosa visualmente, el protagonista grita: Long life to the new flesh! Que se traduce como: ¡Larga vida a la nueva carne! Expresando como se aceptan los cambios, las mutaciones, incluso cuando son internas y físicas. Cronenberg en uno de sus juegos con el body horror, intenta fusionar la carne con el metal; a su vez y con la misma intención, transforma la carne en metal y el metal en carne. Viendo sus películas más representativas se puede apreciar con suma facilidad eso. Por ejemplo 3xistenz, Scanners y la mencionada Videodrome. Si buscáis emociones fuertes y películas originales, Cronenberg os lo ofrece; y en un tiempo, yo también.

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Un saludo y felices instantes.

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