Un mapa desmesurable a cuestas

SnailsAndRaining
Un mapa detallado de la vida.

Interpretación narrativa de una imagen viva. Fotografía que yo mismo hice y edité. Sigo con tiempo relativo pero quiero aprender a trabajar más rápido y manteniendo la calidad… Quiero y debo ser un escritor incluso cuando la letra no sustenta mi cuerpo. Los planes serán desarrollados y las conquistas se harán… Ulises llegará a Ítaca. Y yo seguiré remando y disfrutando del viaje, como debo…Escribiendo…

Unas criaturas que llevan el mapa del tesoro y siempre están en su casa. Lo saben de veras. La espiral marca el lugar. No hay banda. Solo la lluvia y…
Otras criaturas que también caen de alrededor.

Parece que la lluvia no se llevó toda la mala sangre del pueblo. Un joven de piel morena está recibiendo una tremenda paliza. Una chica se ha quitado el pañuelo que le cubría la cabeza y la boca para estrangular al chico con él. Tres hombres más le golpean a patadas los testículos, pies, tórax, rodillas y espinillas… En resumen, es castigado con severa ira. Un crujido quedó completamente escondido entre chillidos y golpes. Caracoles son pisados en la trifulca. El chico no se defiende. Quizá se siente sobrepasado, quizá sabe que es merecedor de todo. Sujetando sus brazos entre dos, retorciéndolos aprovechan la posición para romperle algunas falanges. Someten su culo a patadas y machacan con puñetazos sus costillas. Ya está en el suelo. La chica lo estranguló lo suficiente para que perdiera la conciencia y un poco menos para matarlo. Respira. El cielo parece querer reanudar su tormenta. Varios caracoles siguen el arrastre por aquella estrecha calle. Tres hombres fuertes y rabiosos y una mujer brillando en ira deciden dar sus últimos pisotones en el maltrecho cuerpo del chico. Le escupen, dejando en él lo que les queda de odio y se van juntos por la calle que sube a las partes altas del pueblo.

Ellos lo vieron todo. A pesar de haber salido a poner huevos y comer hojas tiernas y sufrir algunas pérdidas, ahora además de caracoles son testigos. Ellos están ahí, y el odio no importa, no alimenta.La espiral sigue girando con exactitud. La vida sigue en perfecto equilibro ignorando el esfuerzo de supervivencia y más aún, si cabe, el empeño en la muerte. Crujidos y cáscaras rotas, hombres destrozados en un baño de dolor refrescante… Apaciguados, mostrando el camino, dejando rastros. Hojas muertas en una tierra ignota, nuevos planos, misma agua, más caracoles…

Y yo era solo un caminante invisible, sin paraguas, ni luz alguna… Nadie, de la nada.

Un mapa desmesurable a cuestas

El mar de consciencia

En esta ocasión me puse muy gráfico. Disfrutad de la imagen, a la que también debo estudiar para profundizar en la creatividad más allá de mi confortable campo de palabras.

RedFish

Embobado completamente. No oía ni el viento. No había viento. Mi abuela esperaba sus energías en el banquito verde y musgoso debajo de las moreras que le daban sombra. Pocos indecisos instantes no había ni luz ni sombras ni abuela, solo un niño embobado mirando los peces rojos de un estanque diminuto.

Peces rojos… Universos con aletas volando en un medio menos fresco. Una calma que persigue la cola. Un muchachito moreno de ojos abiertos. Nada de sueño, una vigilia permanente en la soledad de la contemplación. El mar en paz de consciencia plena. Metí mi mano en el agua. Abierta. Inquieta. Aceptando el frío.
Pasaron centenares de movimientos y ahora el niño es calvo y sigue soñando en una vigilia eterna. Observa una vez más a los peces rojos que ahora son los nietos. Peces neuronas los llama. Eléctricos. Cargados de ilusiones. ¡Creatividad!

El campo unificado por electrones rojos vibrantes que no se pescan, se atraen, se contemplan. Los alimentas como hacía mi abuela y yo mismo dando mi merienda. Poesía de estanque y transcendencia en la profundidad de nosotros mismos.

Se pesca sentado, con los ojos hacia adentro y sonriendo…

El mar de consciencia