El món segons Pla (relato en español)

Una entrevista imposible, esa es la que quisiera hacer hoy. Albert Pla y su abrazo al arte, tan tierno como fumar opio cómodamente tumbado en una cama. Lograr sacarle respuestas a Albert Pla es un acto heroico y exigente por su parte; él habla si quiere, si le caes bien, si te respeta, si le da el viento en una parte acalorada de su delgado y estético esquizofrénico cuerpo.

Así fue cómo pasó:

Me encontraba perdido. Yo, Diego María Botas Recio. Un mayormente humilde periodista musical. Así me suelo presentar, sin embargo y para mi vergüenza suelo ser: Diego, el yonkie ese mierda que rehuye sus deudas como un perro ladrón de su amo. O, una presentación más amable: el señor Botas, suele escribir mal, pero en un buen día, con la banda adecuada, te hace un entrevista publicable.
Así que perdido, después de un muy buen concierto, no tan memorable por sus formas y no por carencia alguna de calidad, de Los planetas o como la gente los conoce, nuestros queridos planetas…
Fui a mear, eso lo recuerdo. Se me cayó el… una cosa del bolsillo y me agaché a recogerlo pero no lo encontraba. Seguí el rastro de eso que se había roto un poco y perdía sustancia… lo encontré al fin, en la mano de un hombre que vestía con una andrajosa túnica marrón que no llevaría ni mi bisabuela la del campo. Y sí, lo creáis o no, la mano que sujetaba mi piedrita blanca era nada más ni nada menos que el hijo puta de Albert Pla.

Hombre Albert, le dije, tú por aquí, pensaba que con la familia ya no te liabas a ir a ver a otras bandas. Después de observar una oruga deslizarse por una hoja de roble, Albert me miró y me dijo, si, no salgo mucho del cau. Dijo, soy un hombre de familia. ¿Tú no eres Tito, no? me preguntó pero parecía hablarle a alguien detrás de mi. Me giré y comprobé que no había nadie, menos mal que ya bajó los efectos del concierto. No, yo soy Diego, te he visto en concierto decenas de veces, eres muy bueno, llevo tiempo queriendo hacerte una entrevista pero eres muy escurridizo.
Ahora tengo un rato, tío, aprovecha mientras me lio un cigarrito.
Esas son la clase de oportunidades que el señor Diego Botas Recio no deja escapar. Ahí voy entonces!

¿Qué me puedes contar sobre tu último libro, España de mierda? A mi me gustó bastante, podría ser mi vida, o la tuya o la de Julián de los siniestro total… o la de…
Si exacto, la de cualquier rockero español que se estime, eso quise escribir, una historia del rock en España, nuestra muy odiada España hecha un cristo… Sabes, la gente se levanta por la mañana y se pregunta que dirán en las noticias hoy. Yo, que no tengo ni televisión, me pregunto si habrá España hoy… me da que estamos a cada minuto a punto de estallar en e caos y la destrucción…

Está claro que nos odiamos mucho entre nosotros y solo nos vemos las diferencias para sacarnos los ojos…
Si, eso es. A mi me gusta la diferencia, como la que hay entre el bien y el mal o de ser así, o de ser catalán. ¿Tienes un filtro?

Pues no, pero toma un cartoncillo. Oye por cierto, esa piedra…
Ah claro, toma, ahora solo tomo caramelos, ya se lo dije a Broncano.

Gracias. ¿Sigue yendo a mover tu esqueleto que tan bien has cuidado siempre de él?
¡Claro!

¿Cómo están tus hijos? ¿Los llevas al colegio?
Después de un encenderse el cigarrito y pipar cinco veces tranquilamente me respondió:
Si, soy un gran padre. Los traigo a l’escola del somiatruites.

Una vez di gracias a Dios por permitir que artistas como tú les vaya bien y puedan seguir dándole emoción al mundillo de la música… Si todos fueran súper vendas a mi solo me quedaría el vicio…
Dímelo a mi. Si no fuera porque me dieron una oportunidad y de casualidad, la supe aprovechar, no me preguntes cómo, seguiría trabajando en el mercado y fumando porros todo el día, que por cierto, le compraba el chocolate a Estopa. Me encanta cantar.

Dime la verdad, ¿Jamás mataste a alguien?
No, jamás, ni tampoco me cubrí el cuerpo con purpurina, rosa, ni me subí a un campanario a gritar a esos hijos de la gran puta que me están jodiendo la existencia… Te lo juro Tito. El camino más salvaje no siempre implica muerte y drogas y rock and roll… mi camino me lo paso jugando por la calle, bailando a veces y cantando tanto como puedo.

Por último, Albert ¿a qué tienes miedo?
En mi obra de teatro musical lo explico muy bien… he escrito canciones bonitas que he aprendido a cantar y ahí están, volando por ahí. Bien, amigo, tengo que irme a columpiarme un rato antes de ir a hacerles la comida a mis hijitos.

Albert agitó la mano efusivamente para despedirme y me sonrió como un niño feliz e inocente… me di cuenta que se llevó la colilla del cigarrillo…
Está loco, pero también es adorable y lo queremos…

Notas con cariño:
Esto es un pequeño homenaje a un gran artista que adoro y admiro y quién le debo mucha inspiración y buenos ratos… Albert Pla es único y ojalá nos dure muchos años más creando desde lo profundo de su corazón inocente y puro y su mente retorcida y bizarra. PD: Pronto la reseña de su libro, España de mierda, que ya leí hace unos meses pero no encontré el momento de reseñarla.
Gracias a todas y todos mis queridos lectores por seguir ahí un año más, leyendo cosas poco comunes como las que intento compartir. Un abrazo sincero.

El món segons Pla (relato en español)