El día que todo empezó a ordenarse

El impulso suficiente para aletear un poco más y seguir siendo comida para el entorno, que observamos impacientemente, se parece en lo de observar y aletear de un buen lector.
El día que todo empezó a ordenarse es un relato corto de Raúl Sánchez publicado en la colección de relatos de niña loba.

Escribiendo una especie de diario, un vigilante de zoológico describe como las mariposas de todo el mundo han muerto y el efecto que levanta el huracán… un huracán tranquilo, sin anunciar, desconcertante. Un relato que a mi parecer muestra una visión de la humanidad respecto a su forma de actuar ante la existencia. Decantándose casi siempre por una contemplación, una acción pasiva y poco decidida. Marcando también que quien se atreve y se envalentona para participar activamente tiende a ser visto (o a ser) como un loco, porque al fin y al cabo la incertidumbre de la vida lleva a eso, o no actuar, o actuar sin referencias que remarquen seguridad, lógica. No estamos diseñados para ello por nuestro tamaño y dominio de nuestras habilidades… tan solo peleamos cuanto ánimo tenemos para hacerlo y punto.


He de decir que su final es muy de escritor flipado… como un Bukowski en su mejor época. Lo cual estaría mal si no estuviera bien metido. Pero lo está… y es esa guindilla que te deja un regusto ácido y vicioso, lo suficiente para reactivar en la lengua las ganas de saborear.
La historia marcha a un ritmo muy pausado y medido como un paseo en mitad de un apocalipsis silencioso…

Una vez más, otro relato que recomiendo mucho de leer de la colección de Niña Loba.

Como curiosidad diré que presencié virtualmente el momento en que se aceptó la publicación de El día en que todo empezó a ordenarse, además, está grabado. Aquí lo comparto, peña, HISTORIA DE LA LITERATURA:

Leed mucho, leed bien, disparad a los coches para observar como sus cristales se rompen sin estallar en una gran decepción. Ah, y amad… si nos vamos a morir, a matar y joder, por lo menos no os vayáis de la vida sin haber amado profunda y sinceramente…

El día que todo empezó a ordenarse