Disculpas y promesas a uno mismo

Saludos, lectores misteriosos, perseguidores de lo recién horneado e inclasificable.
Me han dicho varias veces, distintas personas, que me disculpo demasiado. Me rio imaginándome disculpándome por ello. Entiendo los motivos y la imagen que proyecta una persona así; debilidad, menosprecio por sí mismo, baja autoestima… Aunque cueste creerlo, no siempre tiene porque ser así. Hay un sutil margen entre esto y el querer cumplir con uno mismo. Veréis, cuando me embarqué en la escritura, cuando reconocí que era un escritor ya de niño, inventando increíbles historias que retomaba y avanzaba la trama incluso, a pesar que mi folio estaba en mi mente únicamente; me prometí esforzarme, trabajar duro, ser escritor de verdad, no por dinero, ni por talento ni por los lectores; por mera sinceridad conmigo mismo. Esto implica, para mí, incumplir esta promesa cada vez que me decepciono por no lograr terminar un proyecto. En este caso, tengo el blog abierto y el proyecto es continuo, una entrada semanal. ¿Se entiende la sutileza de considerar que defraudo a los demás a pensar tan solo que quiero hacerlo mejor porque me lo debo? No por eso me olvido que quiero ofrecer algo que valga la pena leer, y le debo al lector una buena historia que le haga estremecerse, pensar, emocionarse, divertirse… Y lo haré, sí. Por todo esto pido una vez más unas disculpas con la cabeza alta de humano que acepta que se equivoca, se llena de trabajo por encima de sus posibilidades (por ahora) y que debe seguir aprendiendo más y más.

Un proyecto en el que estoy metido  (y muchos de mis lectores lo sabréis ya) es: Los 52 golpes. Muy ilusionante y poderoso reto que proponía Ray Bradbury afirmando que si escribías un relato setmanal durante un año era imposible no lograr al menos un buen montón de relatos buenos. Y ese es el reto. Estamos en la semana quince y algo pasó en mí que me provocó el nacimiento de una novela en capítulos cortos, Un universo compartiéndose, al que le he dado por ahora catorce de las quince semanas.

Podéis seguirme la pista en twitter y facebook, donde comparto cada semana el relato nuevo. Por contra, el blog quedó un poco apartado, pues también estoy trabajando en una antología de relatos, en una convocatoria bastante ambiciosa, y compilando el que podría ser mi primer libro antes de la primera novela que ya no queda mucho para tenerla terminada… Muchos frentes abiertos, y hay que empezar a ganar batallas para continuar con la guerra en buenas condiciones.

Disculpas y promesas a uno mismo