Soñaremos con la gran música

Soñaremos con la gran música es un conjunto de tres relatos que forman algo así como una novela sobre tres importantes temas antropológicos: El amor y el trabajo, la sociedad y la tecnología o la inteligencia y la libertad, y por último Las utopías y la imaginación. Todo ello tratado deliciosamente bien por su autor, Darío Méndez Salcedo. Escritor y editor del libro (Niña Loba).

Portada original, donde se ve una ciudad futurista de fondo, con dos sombras humanas flotando encima de una nube en el centro, el título: Soñaremos con la gran música y más abajo el nombre del autor, Darío Méndez Salcedo y un poco más abajo el logo de la editorial, Niñaloba con su dibujo representativo, una cabeza de loba y una niña dentro de la misma. Hace de encuadre lo que parecen cucarachas.

En general me ha gustado muchísimo cada lectura, haciéndome sufrir algunas partes de forma justa y honesta y divirtiéndome y haciéndome sonreír en otras, emocionándome a menudo y provocándome que piense y repiense y reflexione… ¿No es una GRAN reacción para un mismo libro? La gran maravilla. Es una maravilla de libro a pesar que su autor nos dé una sinopsis afirmando lo contrario por tener personajes muy normales… pero es que en mi visión, la normalidad no existe y la exploración del abismo es llevada por personas que son comunes en el planeta tierra pero desde luego no normales, que para mi es algo excéntrico y más basado en llevar y creerse la máscara que se lleva que en ser naturalmente y espontáneamente “normal”.
Me sorprendió muchísimo sentirme identificado con las preocupaciones literarias de Darío y su manera de plasmarlas… y eso desde luego no me esperaba que me ocurriera nunca y me ha impresionado…
El libro en sí se nota unido por el gran interés en la transcendencia, en la espiritualidad que hay en nuestras vidas aunque ésta se ignore o se subleve a intereses materiales y eso se nota en cada relato y es bello, como un niño que mira fascinado un retrato suyo con tanta curiosidad que nota su cerebro encenderse y extenderse peligrosamente y amorosamente…

El libro se divide en tres relatos titulados con nombres de animales, pero no cualquier animal, son tres seres inferiorizados por su tamaño, infravalorados por su aspecto ya sea este mayormente odiado o considerado como débil y altamente aplastable. Estos son los siguientes:

  • Las hormigas, esa especie que son como el sueño húmedo de la realeza, todas organizadas usando un único cerebro coronado por una reina.
  • Los gusanos, porque un gusano es un gusano aunque viva en China y otro en el Reino Unido y viven en un mismo estado mental y cultural, más felices y en paz perpetua, probablemente jamás se extinguirán.
  • Las cucarachas. Probablemente el insecto más despreciado y asesinado a zapatazos. El ser que mejor representa el conformismo, el asco, el jamás soñar, el pisar y tocar suelo y frotarse en él sobre todo si está lleno de excremento… El gran conformismo.

Cada relato poseé una estructura propia muy interesante. Por ejemplo, Las hormigas cuenta capítulos escritos en letras pero el último es el Cero cuando iba a ser el cincuenta. Hay un juego ahí. Del mismo modo pasa con los otros dos. Y ya aquí empiezo a hablar concretamente de cada capítulo o relato. Los gusanos en cambio tan solo divide con asteriscos una narración. Y Las cucarachas, del cual nace el título de la obra (aunque todas tienen referencias a la misma que las aúna), Soñaremos con la gran música, tiene la estructura más interesante de las tres, donde suma y resta numéricamente así: Primer capítulo, 1. Segundo -6, tercer 2. cuarto -5… y la serie continua siguiendo la lógica presentada. A mi me dio la sensación que trataba un sumergimiento en la psique de la protagonista y a la vez su alejamiento progresivo de la realidad compartida por su entorno… interesantísimo!

Y ya sin más vueltas entramos a hablar concretamente de cada relato.

Las hormigas.

Portada original del relato, Niña Loba editorial. Se ven cuatro hormigas dibujadas. Una de ellas en la parte superior izquierda va en dirección contraria que las otras tres que van juntas en la misma dirección y se lee el título: LAS HORMIGAS.

Este relato lo leí en gran parte en el descanso de mi último trabajo pagafacturas (ojalá dejarlo bien pronto) y se volvía irónico a menudo por ello… y luego regresaba a trabajar como riéndome de mi mismo, y me escabullía un poco, como evitando producir, como apuntando mal con mi cucharilla en la boca del enorme monstruo hecho de engranajes de carne y calderas de petróleo y sangre…
Las hormigas cuenta la historia de dos compañeras de trabajo de Amazonia. Una es Sai, bella introvertida antisocial amante de los libros y revolucionaria y la otra es Mara, extrovertida, mejor adaptada, quizá más conformista pero peleona. El relato juega con esa idea de vivir en las nubes y la de tocar de pies en el suelo, y es que es graciosísimo pues es muy fácil creer que estás de pies en la tierra y no ser así tanto dedicándose a explorar lo metafísico como por lo contrario buscar en lo más material posible… el ser humano tiende a perderse y tiende a la monorealidad por comodidad, lo que te aleja del suelo… pues la realidad es una burbuja y estas siempre flotan…

Ya centrándome un poco, Sai y Mara (unos nombres muy potentes debo decir) se conocen en un entorno laboral bastante precario pero cómodo, cómodamente precario. Así que su relación nace como compañeras de la misma pena la cual enfrentan de modos muy distintos. Yo, personalmente me veo más reflejado con Sai, pero cuando estoy triste me enfado y reacciono como Mara… y por eso son dos trabajadoras ejemplares para mi en cuanto a su relación con el empleo muy interesantes. La relación avanza… tanto que se enamoran. Un detalle precioso de este relato es que está como en un especie de futuro paralelo donde el amor por fin es libre y ya no se habla de gays y heteros, ni ninguna otra etiqueta y todo se simplifica (como yo creo que debería ser y haber sido siempre) en relaciones, de amistad, de familia, de compañerismo y de amor… sin importar sexos, ni razas ni historias absurdas… si hay consentimiento, concenso, cariño, respeto… todo está bien. Mediante la relación de las dos protagonistas, Darío nos presenta nuestro propio mundo desde el aspecto social del amor y la relación con la industria, el trabajo, la cooperación de los obreros y nos hace reflexionar sobre todo esto, nos induce a hacerlo cada vez que Sai habla de un libro como el de Mario Depistele (sospecho que es autor ficticio con referencias reales), el mundo con nombre de río (libro ficticio con posibles referencias reales) o cuando Mara comenta acerca de las manifestaciones de trabajadoras por sus derechos. Por otro lado está el amor, siempre complejo, con una visión del entorno a veces a favor y a veces en contra y a veces ignorante. A veces público y otras privado y mayormente en ambos lados a la vez…
Ambos personajes me parecen super bien definidos y defendidos… y me enamoran profundamente y quisiera conocerlas e ir con ellas en moto… o en bicicleta. Tan solo tendría un aspecto que no me gustó, y es su final tan precipitado, pues parece que debía terminar pero la historia no quería y Darío consideró necesario dejar caer la cuchilla de la guillotina… esas decisiones tienen que ser muy difíciles… yo me siento muy inmaduro como escritor para hacer cosas así, mis historias duran lo que necesitan durar aunque por ahora eso les provoque perder concursos, no ser publicadas o ni leídas… aunque también admito que no escribo tanto como debería ni comparto tanto de igual forma. ¡Sin embargo! el final hace algo valiente, que no muchos escritores se atreven y eso sí me gustó! pero tendréis que leerlo para descubrirlo porque no pienso destaparlo. En realidad, casi me imagino a Darío preocupado intentando darle un final digno a una buena historia y quedando satisfecho con su guillotinada imprevisible.
En definitiva, Las hormigas es un hermosísimo relato sobre una relación de amor y trabajo que os animo a leer, de verdad que es una joya, un viaje maravilloso lleno de buen humor, reflexiones, ternura, más risas y lágrimas también. Buenísimo!

Los gusanos

Portada original del relato Los gusanos. Se ven tres gusanos, uno de ellos a la esquina superior izquierda, como volando y queriendo transcender su naturaleza de gusano y los otros dos adoptando plenamente su condición, arrastrándose por el suelo y por debajo de él. Se puede leer el título, LOS GUSANOS.

Los gusanos quizá es el relato más flojo de los tres sin dejar de ser buenísimo y de gustarme mucho. En este caso seguimos a una antropóloga interesada en una comunidad que ha decidido regresar al estado salvaje del ser humano, abrazar su parte más animal y destruir la inteligencia, la cual consideran el origen de todas las desgracias y males de la especie. Es probable que esa secta tenga razón, y sin embargo, se encuentran con la graciosa ironía de tener que dividirse en dos grupos, uno que cuida usando la inteligencia al otro que renuncia definitivamente a ella y está encerrada en unas altas rejas electrificadas… para ser libres de la inteligencia, claro…
Pues esa antropóloga (que creo dice su nombre solo una vez y no soy capaz de recordarlo), decide ir a visitarles, cosa fácil misteriosamente, pues tienen web y un sistema para concertar visitas guiadas y controladas. En el camino, se mantiene constantemente informada de el avance de una nave espacial lanzada al espacio en esos mismos días, Big music (ese hilo que todo lo atraviesa que bonito y rojo es) cuya financiación proviene principalmente de Amazonia ( ¡sí, ese hilo!). El relato aprovecha esos dos hechos casi inversos donde uno quiere transcender hacia arriba y el otro hacia abajo para generar esa reflexión sobre la evolución humana íntimamente atada a la inteligencia. La inteligencia para el cristianismo se personifica con Lucifer, que trae la luz, el conocimiento buscado por la curiosidad humana… y claro, todo ello conlleva sacrificios, dolor, confusión, daños de todo tipo… y la huida del oasis del aburrimiento y el abrazo del horror… La parva Australidae, como se autodenomina ese grupo, decide regresar al oasis del aburrimiento, de la paz perpetua, de la ignorancia, con sus estrictísimas normas, sus castigos y sus altos muros… el jardín que supuestamente nos dio Dios… y por otro lado, la humanidad que ya hace mucho se perdió en las afueras y en los adentros del mundo y su propia psique respectivamente está conquistando el espacio… invadiendo más, creciendo y buscando con la curiosidad y la no menos insaciable avaricia material el todo, pagando el precio una y otra vez, duplicando la apuesta como un jugador adicto dispuesto a dejarse la ropa primero y la propia vida después…
Un relato bello y claro que se presenta como un paseo antropológico… como digo, creo que es el que menos me gustó pero quizá por las mismas, es posible que sea el mejor dominado y preciso de inicio a fin siendo los otros dos más aventurados y quizás ligeramente menos calculados.

Las cucarachas

En las cucarachas, el tema de reflexión es la inconformidad, el desprecio por lo cotidiano y la sensación de normalidad. El asco, como el que se tiene por ese insecto considerado plaga por su mera existencia, el asco por la vida mundana y la infinita idealización de los sueños, la atracción obsesiva por la utopía… Como los relatos anteriores, el señor Méndez juega a hacernos pensar y no tanto juzgar como nos tiene acostumbrados nuestras sociedades humanas… una vez más el punto no es tanto quienes son los buenos y quienes los malos sino como se experimenta un hecho y sus varios puntos de vista. Por un lado tenemos a Laura, una oficinista y bajista amante de lo alternativo, como el chamanismo para occidentales, por ejemplo. Laura después de un retiro espiritual aprende a dominar las técnicas para provocarse sueños lúcidos, que viene a ser activar la consciencia en el estado de sueño y ser capaz de dominar lo que se sueña. Una habilidad aparentemente inofensiva como podría ser jugar a videojuegos de realidad virtual. ¡Pero! poder decidir literalmente qué quieres vivir, que quieres ver, sentir, escuchar durante unas ciertas horas y luego volver a la vigilia y no poder seguir haciendo eso genera automáticamente y de forma inevitable una comparación de cualidad de vida donde la vigilia sale perdiendo de calle.

Yo escuchaba sin dar crédito.

-O sea, que prefieres follarme en tu imaginación.

-No, no es eso, los sueños son lúcidos, Hector, lúcidos. Pasan de verdad, son la REALIDAD.

Darío Méndez Salcedo.

Probablemente éste sea el mejor de los tres relatos aunque a mi me gustasen más las hormigas por sus personajes tan hermosos y es que en realidad es el relato más amable y luminoso a pesar de todo.
En este caso, Salcedo aísla un individuo, Laura, de la vigilia y ésta genera una comparación salvajísima entre su realidad soñada y la que es irremediablemente física como chocar contra una pared por mucho que quieras que sea una puerta a la estación de tren que lleva a Howards. El entorno de Laura se siente obligado a reaccionar, empezando por su persona más cercana, su pareja, Héctor, quien en pocos días nota estar alejándose más y más de su persona amada. Sin embargo las circunstancias de esa separación al ser mentales se vuelven dificilísimas de salvar o intentar evitar o entender de algún modo. Con ello, se puede apreciar como si el entorno social de Laura se hubiera convertido en un cráter que es su ausencia… y le dieran vueltas confusos e irritados, sin ser capaces de forjar otra vez un entorno permanente sin el elemento central que lo unía, el cual se ha ido lejos…
La GRAN música es la forma final que toma esa idealización tan gigantesca que se vuelve inexpresable pues el lenguaje nace en la realidad de la vigilia y no en el sueño y está limitado en ella, límite que a Laura cada vez le duele más y más…
Se podría decir que este es el relato más perturbador por ser un descenso progresivo al abismo de la idealización. A su vez, desde el punto de vista de Laura se trata de un ascenso, un ascenso solitario porque nadie comprende la naturaleza de ese ascenso ni sus motivaciones pues el entorno se ha ligado completamente a la vigilia…
Me doy cuenta constantemente de mis limitaciones en cuanto a interpretación de simbolismos en obras complejas por percibir que hay ahí filosofía, psicología y antropología para dar y tomar y yo solo puedo hablar vagamente del tema sin nombrar erudito alguno ni escritor… este relato me huele a Jung a quien no he leído realmente pero sí he visto vídeos como un millenial bien adaptado por youtube acerca de su persona y a través del interés que siento por Herman Hesse al que sí he leído un poco (Siddartha) y se ve que fue amigo del nombrado anteriormente Jung. Un importante estudiador del insconsciente, de los sueños y la psicología.
Quisiera diseccionar mejor el relato, pero creo que ya hay cebo suficiente como para querer pescar ¿no?

Leed mucho y leed bien y leed Soñaremos con la gran música… imperdible obra de esa Niña Loba.

Soñaremos con la gran música