La justicia

La justicia no existe y jamás existió.

Yo, lo dejaría aquí, sin más, pero la verdad es que me apetece explayarme un poco.

Esta mañana me levanté rabioso. El lugar en el que vivo actualemtne trabajo en el campo y una de las tareas pendientes es cortar árboles muertos. Así que nada mejor para mi que descargar la rabia arremetiéndola contra ellos con mi desafiladísima hacha. A veces rebota, otras se clava, pero cuando logro un corte que hace saltar la madera siento que en ella, en las astillas, se pega esa rabia insalubre y en ese instante en la que la madera muerta flota en el aire me llena de paz y relativiza mi dolor. Nuestro dolor.

No hay justicia, pero hay jueces, prisiones, juicios y policías.

No soy un gran aficionado a la poesía, pero me gusta leer poemas de vez en cuando y también escribirlos. Estoy seguro que alguna vez habréis oído/leído hablar sobre la justicia poética. Para las que no, se trata de esos momentos donde alguien recibe un castigo en el que la gran mayoría de personas estaríamos de acuerdo que a sido justo y que en sus formas a ocurrido sin premeditación. Sin jueces, sin policía, sin prisiones ni juicios. Un torero recibe una cornada antes de salir a torear por visitar al toro que asesinará esta tarde, le ocurre porque decidió tomarse tres carajillos de más, cosa que hizo para terminar el brandy. Un cazador muere en un accidente de tráfico provocado por el cruce de unos enormes jabalíes. Un juez es encerrado a una cárcel tras descubrir decenas de juicios fraudulentos.

Mientras cortaba arbolitos viejos, las ovejas que viven allí, en su campo, me miraban, una se acercó con curiosidad, por detrás un gatito negro se frota entre mis tobillos. Por un par de instantes, el viento parece que hable, escucho el capricho poético susurrarme. Gotas de sudor me resbalan de la frente a las mejillas y de allí al cuello y continúan por los hombros para perderse luego entre mi pecho y brazos.

No encuentro tiempo para escribir, ni para leer. Escucho atentamente en el viento unas risas amables.

La justicia no existe porque es un concepto teórico y subjetivo pero a la vez solo tiene sentido cuando hay interacción entre seres vivos. La justicia no existe porque castigar un error, un ataque premeditado o cualquier otra agresión implica también generar un daño que a su vez genera injusticia. Inventamos ese término tan extraño para gestionar la injusticia que tanto nos duele. Pero no funciona, jamás lo ha hecho ni lo hará.

Escucho unas voces en el viento, unas carcajadas y ya lo entiendo. La justicia solo puede ser poética y solo puede ser una diosa caprichosa que aparece cuando quiere, invocada o no, a placer.

Y eso es todo lo que quería compartir hoy, espero que tengáis un buen día y que las injusticias no os hundan demasiado en la mierda.

La justicia

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