La guerra y la necesidad de infierno

Hola a todas las personillas con ojos, internet, y ganas de leer cosas random que escribe gente tan aleatoria como yo.

Llevo unos días reflexionando sobre la guerra… en la historia, después de una muy lógica carrera armamentística, llegamos a este punto donde hemos superado con creces nuestra capacidad de construcción con nuestra capacidad destructiva, de modo que la carrera pierde sentido… y entonces ¿Llega la paz? El destructor de mundos estadounidense dijo que debería… pero también lo dijo un predecesor, el de los premios con su nombre y el inventor de la dinamita y parece que aún no hay paz… pero ¿Sigue habiendo guerra? ¡Claro!

La guerra siempre se ha librado en todos los frentes… mientras haya necesidad de ser mejor, de ser diferente, de ser más fuerte que…, de sacar esa intensa y asfixiante nube de vapor ardiente de nuestro cuerpo… seguirá habiendo guerra. Y de eso quiero hablar.

Aparentemente hay menos guerras sangrientas, de las de tiros y bombas (que siguen habiendo pero hacen menos ruido), pero eso es porque ya no queremos más? Esa es otra ilusión… igual de bonita pero con la misma falta de verdad, o como diría el viejo este de las drogas, la historia y la filosofía que tenemos por España, es una ilusión enemiga de la realidad.
La realidad es que la guerra jamás faltó en ningún periodo de nuestra laaarga historia…

La necesidad… la sed que nunca termina… hay un gen en cada humano que nos impulsa a desear el infierno. Provoca picores a veces en forma de hambre, otras de envidia, pero las peores picoretas son las del odio por desentendimiento. Y esto SIEMPRE está ahí… y más en un mundo capitalista donde a la guerra se le llama competencia. Y MÁS AÚN, en un mundo donde el único peligro de un gobernante es su gobernado.

LA GUERRA, POR FALTA DE ESPACIO, SE HA GUARECIDO EN NUESTRA MENTE, Y SE EXPANDE POR INTERNET…

No hace falta recordar demasiado para encontrar memorias de haber leído mensajes de «justicieros» que ya no saben distinguir entre un mal que cambiar y un enemigo al que eliminar… donde sus causas implican convencer y no atacar, lo que desvirtua por completo su causa.

¿Y no se puede escapar de esa sed de sangre? ¿De esa rabia? ¿Del insanísimo sufrimiento infinito? Buda dijo que sí, que meditando, que sí el camino medio… desapego… desapego… y entonces ¿llega la paz?
Bueno… pues el budismo lleva inventado un porronazo de años… y seguimos aquí… con guerrrrrraaaaas, y dolor… y caos y injusticias del tamaño de la tierra… y nada cambia incluso cambiendo constantemente…
¿Y entonces?

Y entonces aquí estamos, algunos comentamos, otros juegan, y para evitar estallar y desaparecer como especie, la mayoría se dedica a observar… y todo está igual de bien.

¡Viva la literatura!

La guerra y la necesidad de infierno

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