La reflexión (literaria)

En esta ocasión os traigo una reflexión sobre la literatura actual, espero poder hacer muchas más y ofreciendo una lectura de la misma no tan solo eso, que es más bien la apertura de un debate (que sinceramente espero generar a la escala que sea).

Para estar viviendo la época de mayor cantidad de información de toda la historia conocida de la humanidad, creo que se podría hacer mejor en todos aquellos ámbitos pertenecientes a la «no» utilidad. Y aquí termino la parte más genérica para darle vueltas a esa idea de lo que no es útil no se estudia.
La literatura parece haber perdido interés en analizarse a sí misma en estos tiempos(por favor, demuéstrame que me equivoco). Entiendo que una ola creciente y aparentemente infinita de más autores y obras es abrumador. Sí antes se publicaba quizás unas diez mil obras y se rechazaban noventa mil, ahora es posible que se publiquen veinte mil y todas las que serían rechazadas se auto-publiquen. ¡Angustioso! El principal punto de esta, «supuesta por mí», falta de análisis de la literatura contemporánea erradica en el hecho que se eliminar lo que se considere inútil o hacer útil lo que no lo es.
Aquí entra un debate muy asqueroso a mi modo de ver. Pues para mí la literatura es extremadamente útil; es terapéutica y educativa y en nuestra era, por la facilidad tecnológica y la idea de convertirlo todo en un producto, se solapó esas grandes virtudes útiles de la literatura con el puro entretenimiento. Con eso afirmo que se sigue escribiendo bien, se hacen grandes historias, emocionantes, educativas y terapéuticas pero ya no es destacado como valor principal.

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Digamos que la FUNCIÓN LÚDICA ensombrece TODO lo demás.

El valor más importante es el número de vendas del cual se gradúan los demás valores importantes: número de lecturas, críticas y capacidad de generar productos a su alrededor: películas, camisetas, videojuegos… Que sea una vaca lechera en lugar de un ternerito.
Pues bien, hay que avivar el fuego de la reflexión, el estudio de todas aquellas materias más allá de la capacidad de enriquecer (que no es malo). Yo fui muy anti-capitalismo, ahora, no lo defiendo y creo que podemos encontrar un sistema menos exigente en adaptabilidad y se acople más a nuestra humana piel; sin embargo, por fin entendí todos los méritos que tiene ese capitalismo salvaje ofreciendo a todos los ámbitos en los que tengamos interés la posibilidad de que hayan recursos para desarrollarlo más.
¿Qué podía hacer antes un buen médico para estudiar enfermedades desconocidas si tenía que dedicar todo su tiempo a curar las conocidas porque no había nadie que pudiera mantenerle a él (o ella)? Eso es extrapolable a cualquier ámbito.

Retomo ahora la literatura. Dije que hay que avivar el fuego, así, como un deber, como nuestro deber. Porque si no hay autores que quieran conocer sus tiempos… ¿Hacía dónde vamos? Y no digo que no haya futuro si no se conoce el presente, al fin y al cabo escribir, escribimos, leer, leemos y dinero hacemos para mucha gente, así que futuro literario lo habrá mientras no nos extingamos. Pero, ¿podemos caer en un círculo de repetición? Apoyados en la idea de que está todo contado, es demasiado fácil caer en la comodidad del modelo bestseller como el único ÚTIL para nuestros tiempos, mezclado con el new age de: «debes hacer lo que te salga del corazón, que siempre será lo mejor».
Ahí tienes harry potter con un camino del héroe moderno y impresor de billetes. Y repito, no crítico eso como que sea algo malo, pero no debería solapar el resto de literatura, necesaria para conocerse como individuos y como colectivo… Más ahora que estamos confusos por ir tan rápido y sin destino claro.  Entonces mis preguntas son las siguientes: ¿Qué estamos escribiendo? ¿Cuáles son los últimos testigos recogidos? ¿Qué hay más allá de los modelos económicamente útiles? ¿Para quién es la literatura? Esta última, le he puesto un hiperenlace a un artículo que me pareció muy interesante donde entrevistan a un crítico/escritor que se planteó y se plantea muchas de las cuestiones sobre la literatura. Considero importante ignorar la política en este caso, la ideología es innevitable cuando se escribe, la intención de confrontación política no, yo hablo desde el arte y por el arte, lo demás no son mis temas.
Podemos apoyarnos con cierta comodidad al empleo paga-facturas para escribir siendo libres como no podían muchos de nuestros antepasados, eso me parece una oportunidad desaprovechada. Lo que quiero decir, y ahora vuelvo a generalizar englobando todos los artes que hemos desarrollado: Esta época debería ser dorada para el arte, tenemos los medios para crear sin límite, expandir el máximo la creatividad. Y sin embargo… Hacemos productos fáciles de vender, digerir y olvidar, adaptándonos tan bien al sistema que olvidamos que la máquina la hicimos para que nos sirva ella a nosotros y no al revés. Hay que investigar caminos nuevos (los hay, o por lo menos vale la pena escribir pensando y deseando encontrarlos), trabajar juntos para aprender y generar nueva literatura, desacomodarnos, retarnos de nuevo.
Me gusta imaginarme peleando con un dildo engarzado en la punta de un florín, contra Arturo Perez Reverte, por el honor de la literatura, por recordar el largo camino recorrido y las nuevas fuerzas para continuarlo saliéndose del circuito cerrado.
Un director de cine que me gusta mucho dijo: Hay que hacer una película que, aunque no te guste, dé dinero y poder hacer la siguiente a tu manera y principios aunque eso conlleve menos ganancias. Lo dijo Kevin Smith, y para mí esto deberían ser los principios básicos de cualquier artista que no tenga la suerte o el enorme trabajo de hacer coincidir su estilo y talento con algo muy comercial (que también se consigue): ejemplos que admiro mucho de esto son: Roberto Iniesta (extremoduro) y Bob Dylan (no hace falta presentación) en el mundo de la música, David Linch (cine de autor), Alan Moore (novela gráfica y cómics) y otros tantos que logran esa maravilla de vivir haciendo lo que quieren sin necesidad de generar un producto, manteniendo orgullo de artista.

Me gustaría terminar esto animando al debate a todos aquellos colegas de profesión que lleguen aquí por las casualidades algorítmicas de Internet. Hablad, compartid, pensad y hacerlo más allá de ventas, que también y por supuesto son importantes.

La reflexión (literaria)

2 comentarios en “La reflexión (literaria)

  1. «erradicar» no es lo mismo que «radicar».

    Citaba Sciascia: «La filosofía es aquello con lo cual y sin lo cual, nos quedamos tal cual»

    La literatura es un lujo suntuario, y como todos los lujos, no está al alcance de cualquiera, ni como escritor ni como lector.

    Saludos cordiales

    Le gusta a 1 persona

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