El gato Mis

relato corto multimedia escrito en un principio como hilo en twitter. Disfruten del grotesco misterio del gato Mis.

 

Le contaron que tenía esposa, que su gato no podía habérsela comido. Siendo este tan tierno, jugando y deshaciendo un ovillo, estirando hilo. Hilo que debía seguir la agente Gala, desde el otro extremo.

ovillo-de-lana y gato

El gato no necesitaba nombre. Sin embargo la esposa de Hang, es decir, Mirian, lo llamaba Mis. Y Hang no pudo acordarse nunca, y siempre fue solo gato, o maldito gato.
La detective Gala describe en una grabadora toda la escena.

 

La modernidad no alcanzó a Gala ni tampoco al pecoso Hang, quien no recordaba donde estaba su esposa, ni el mando de la televisión, ni su gorra favorita, ni tampoco su bastón con el cabezal de marfil. Sus lagunas mentales eran extensas como la estepa mongola y con la misma cantidad de nada y todo.

Hang solo tenía tres cotidianas acciones: Abrir la puerta cuando suena el timbre, encender la radio al despertar y recoger el diario entregado en su felpudo. Todo lo demás podía o no hacerse.

Decir queda que el viejecito no tenía credibilidad alguna en el vecindario. No solía usar pantalones, olvidaba las llaves del hogar, y a veces parecía que el gato cuidaba de él más que él del animal, o de la casa, o su higiene personal.

—Sentémonos, Hang. Estoy aquí por la llamada de un vecino que dice haber oído gritos y visto sangre en su jardín. ¿Qué…

—Fue el gato, es el demonio, se lo juro señorita. No se lo puede imaginar oiga. Tiene toda una secta de gatos, hace sacrificios, lo he visto. Le dije a mi mujer que era el demonio y ella quiso cuidarlo de todas formas. Yo siempre me negué. Tiene una voz muy extraña, Señorita.
—Esta bien, cálmese, ¿Cómo cree que pudo ocurrir esto?
—¿Cómo dice? No parece usted una mujer. ¿Cómo dijo que se llamaba?

—Soy la agente Gala. Verá Hang, debo decirle que por ahora es usted el sospechoso principal. Y vendrá conmigo a comisaría.

Unos extraños maullidos provienen del jardín. Atrayentes, graves como los de un gato viejo. Gala decide ir describiendo lo que ve:

—Hola señor, somos los agentes Salvador y Dana, investigamos la desaparición de nuestro compañero….

—Compañera, Salvador, nuestra compañera Gala y… ¿Se encuentra bien?

La conversación murió cuando los agentes fueron conscientes de lo que tenían delante. Salvador empezó a vomitar en la fachada. Dana, con mejor estómago para las impresiones fuertes, analizó a el hombre mayor.

Hang llevaba un traje masoquista abierto por delante, mostrando su vello canoso en el pecho y más abajo su flácido y magullado pene. Una mordaza fetichista le tapaba la boca, el pelo rapado dejaba ver varias cicatrices en el cráneo y muchos arañazos en su cara arrugada…

En su expresión facial no quedaba nada de humanidad.

El gato se iba discretamente al jardín…

El gato Mis

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