Escamosa cabellera

Micro relato de horror para quién no le apetezca dormir. Para el que goce del dolor.
Basado en hechos auto-biográficos.

 

Preludio
Fresco viento de montaña acaricia mi calva. Nada más sano que subir piedra tras piedra, al paso largo.
Nada puede ir mal en un día soleado. Todo es paz, es una pena que los pájaros no tengan árboles donde cantar.  Una hora más y llego a la cima, el sol calienta mi piel, acostumbrada a la fría luz de una lámpara fluorescente.

Escamosa Cabellera
El cerebro me arde. La piel se desquebraja. El poco pelo que me queda, muere.
El dolor que siento es parecido en freír lomo de cerdo con queso. Donde el queso es la cobertura de mi cráneo.
Mi piel no tarda en perder toda hidratación y se endurece. Siento unas ganas enormes de sujetarme la cabeza; parece que va a derretirse entera.
El sol sigue castigándome, como pude olvidar mi sombrero.
Imágenes de escamas de dragón pasan por mi cabeza, brasas desmenuzándose como carne de pollo para caldo.
Ácidos ardores en cada parte de lo que fue mi cabellera.
Más pinturas venidas del infierno de mi imaginario recrean un archipiélago de rocas volcánicas flotando en magma. Negrura y pestilente olor a azufre.
Mis manos se llenan de lo que parecen alas de mosca, tras peinar con ellas mi pelada cabeza.

Un hellraiser ha nacido.

 

Iré a por agujas para coser este estropicio.

Escamosa cabellera

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