“humanimal”, de Emilio Picón.

las ruinas del cálamo

El deseo es una noche que no necesita estrellas

En la rica tradición cultural del planeta que habitamos (y destruimos día a día) existe una modalidad del teatro de títeres que siempre me ha parecido muy enriquecedora. Se trata del Wayan Kulit, o también conocido, por nosotros los occidentales, como el “teatro de sombras”.

Suele representarse por muchos lugares de Indonesia; pero es en la isla de Java en la que se perfila con una belleza más arrebatadora. Ante el fondo de una lámpara de aceite el dalang (intérprete) mueve las figuras de cuero en un ritual de sombras y luces en las que los espíritus vagan y se mezclan con lo humano. Al parecer, toda esta rica tradición oral deriva de las viejas epopeyas indias.

La novela que nos ocupa, humanimal, me ha recordado esa tradición del teatro de títeres. Y me ha retrotraído a esas imágenes…

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“humanimal”, de Emilio Picón.

SILENCIO

Hace unos días (semanas o meses) un reto de los que me gusta crear de vez en cuando en tuiter. Mostraba una imagen con una frase muy sencilla pero a mi parecer sumamente sugerente, decía así:

Me llamo Silencio y soy una persona amable.

Comes, Silencio

Así comienza el que puede ser quizá mi quinto o sexto cómic que leo en toda mi vida, pues no soy nada asiduo a leer cómics, probablemente por mi ignorancia en encontrar los buenos, sin superhéroes ni supervillanos ni propaganda pro y anti comunista. Cómics buenos, cómics con calidad cultural que pretenden hacer algo más que ser productos de fácil consumo y gran beneficio económico (a veces, hasta se puede tener todo). Con ello, no hablo de alta y baja cultura aunque lo parezca, todo cabe, lo feo es que una se coma a la otra tan a menudo…

Portada de Silencio, cómic de Didier Comés. Se ve un hombre con un sombrero de juglar y abrigo con el rostro meditativo, hojas de árbol flotando otoñales y una casa al fondo de madera, el título, Silencio, en rosa y más abajo afirma ser ganador del premio yelleow kid 1980.

Silencio es un cómic de Didier Comès que he disfrutado mucho, más que nada por lo sorprendente que ha sido para mi. He de admitir que no soy un lector de cómics. Creo que solo he leído un par de Astérix y obélix, uno de Corto Maltés y ese de los conejos de Matt Groening. En general, desde mi ignorancia, me parece que los cómics tienden a tener menos calidad que las novelas, así a groso modo, pero tampoco quisiera enemistarme con los creadores de cómics… el arte en sí mismo da espacio para desarrollar obras buenísimas y si se hacen pocas o se pierden en la inmensidad de la sobreproducción capitalista pues desde luego no es culpa del arte del cómic, sino de los medios de producción y distribución y de la avaricia en general que predomina siempre por los demás intereses como los artísticos.

Su protagonista, Silencio, es un hombre mudo e idiota, de buen corazón que trabaja como un esclavo de su amo, quien dice hacerle de padrastro, la realidad es más cruel.

Primera página.

Quizá la palabra que definiría la historia es crueldad, es una historia sobre la crueldad humana.
Como es la primera vez que reseño un cómic no sé muy bien como abarcarla, principalmente porque la historia es muy corta y se cuenta página a página todo lo importantísimo para seguirla y disfrutarla y por poco que diga ya queda con las tripas colgando. Probaré con sutileza.

Silencio nace en un pueblo francés en plena primera guerra mundial cuando los alemanes habían invadido Francia. Su madre muere en el parto y su padre había “desaparecido” poco tiempo antes. Así que nace huérfano y es adoptado por su padrastro que lo trata como un esclavo más que un hijo, haciéndole trabajar jornadas de doce horas en la granja que posee tan solo a cambio de comida y una muy pobre habitación. Silencio se pregunta como sería es el mar y tiene una postal que lo ilustra y quiere conocerlo. Vive sin odio, amando a las criaturas que le rodean, incluso animales impopulares como las serpientes y un día conoce a una y decide llevarla al cobertizo de la granja con las vacas y caballos que se asustan enormemente. Eso le lleva a un castigo severo por parte de su amo. En esa villa vive también, en las afueras , en el bosque, una bruja ciega que guarda una terrible historia relacionada con Silencio y con el pueblo francés…

Primera página del cómic Silencio de Comés.

Quisiera poder desvelar más sin romper la intriga pero es que en realidad es un relato largo más bien y cada página, cada viñeta es vital y enseguida rompe el interés si cuento mucho…

Quiero dejar claro que es una historia muy poco habitual, teniendo de protagonista el que en historias más comunes sería un secundario que muere pronto tanto si es aliado del bueno como del malo. Aquí él es víctima y es el bueno pero de verdad, sin perspectivas que cambien su posición de precisa bondad. Sus enemigos son claramente malos pero también podrían serlo sus amigos dependiendo del punto de mira moral del lector. Y su final es… completamente inusual… y hermoso y terrible.

Por último quiero hablaros de Nueva Frontera, la editorial que publicó la traducción de Silencio escrita originalmente en frances por Comés, autor belga. Nueva frontera fue la precursora de los cómics para adultos en español, una de las más importantes al fundar la revista Totem, revista insignia de la editorial. Ya sabía que me gustaría mucho Silencio cuando vi que Nueva Frontera había publicado también grandes cómics que adoro como son La balada del mar salado el Bajo el signo de capricornio del grandioso Hugo Pratts, ambos cómics tienen de protagonista a Corto Maltés. Así que quizá, de casualidad he encontrado la mejor editorial para mis gustos de lector en cuanto a cómics se refiere.

Espero a ver llamado vuestra atención, queridas lectoras y que queráis conocer un poco más de la obra de Comés, de Silencio, de Nueva Frontera y del mundo del cómic.

Leed mucho, leed bien, divertiros.

SILENCIO

Soñaremos con la gran música

Soñaremos con la gran música es un conjunto de tres relatos que forman algo así como una novela sobre tres importantes temas antropológicos: El amor y el trabajo, la sociedad y la tecnología o la inteligencia y la libertad, y por último Las utopías y la imaginación. Todo ello tratado deliciosamente bien por su autor, Darío Méndez Salcedo. Escritor y editor del libro (Niña Loba).

Portada original, donde se ve una ciudad futurista de fondo, con dos sombras humanas flotando encima de una nube en el centro, el título: Soñaremos con la gran música y más abajo el nombre del autor, Darío Méndez Salcedo y un poco más abajo el logo de la editorial, Niñaloba con su dibujo representativo, una cabeza de loba y una niña dentro de la misma. Hace de encuadre lo que parecen cucarachas.

En general me ha gustado muchísimo cada lectura, haciéndome sufrir algunas partes de forma justa y honesta y divirtiéndome y haciéndome sonreír en otras, emocionándome a menudo y provocándome que piense y repiense y reflexione… ¿No es una GRAN reacción para un mismo libro? La gran maravilla. Es una maravilla de libro a pesar que su autor nos dé una sinopsis afirmando lo contrario por tener personajes muy normales… pero es que en mi visión, la normalidad no existe y la exploración del abismo es llevada por personas que son comunes en el planeta tierra pero desde luego no normales, que para mi es algo excéntrico y más basado en llevar y creerse la máscara que se lleva que en ser naturalmente y espontáneamente “normal”.
Me sorprendió muchísimo sentirme identificado con las preocupaciones literarias de Darío y su manera de plasmarlas… y eso desde luego no me esperaba que me ocurriera nunca y me ha impresionado…
El libro en sí se nota unido por el gran interés en la transcendencia, en la espiritualidad que hay en nuestras vidas aunque ésta se ignore o se subleve a intereses materiales y eso se nota en cada relato y es bello, como un niño que mira fascinado un retrato suyo con tanta curiosidad que nota su cerebro encenderse y extenderse peligrosamente y amorosamente…

El libro se divide en tres relatos titulados con nombres de animales, pero no cualquier animal, son tres seres inferiorizados por su tamaño, infravalorados por su aspecto ya sea este mayormente odiado o considerado como débil y altamente aplastable. Estos son los siguientes:

  • Las hormigas, esa especie que son como el sueño húmedo de la realeza, todas organizadas usando un único cerebro coronado por una reina.
  • Los gusanos, porque un gusano es un gusano aunque viva en China y otro en el Reino Unido y viven en un mismo estado mental y cultural, más felices y en paz perpetua, probablemente jamás se extinguirán.
  • Las cucarachas. Probablemente el insecto más despreciado y asesinado a zapatazos. El ser que mejor representa el conformismo, el asco, el jamás soñar, el pisar y tocar suelo y frotarse en él sobre todo si está lleno de excremento… El gran conformismo.

Cada relato poseé una estructura propia muy interesante. Por ejemplo, Las hormigas cuenta capítulos escritos en letras pero el último es el Cero cuando iba a ser el cincuenta. Hay un juego ahí. Del mismo modo pasa con los otros dos. Y ya aquí empiezo a hablar concretamente de cada capítulo o relato. Los gusanos en cambio tan solo divide con asteriscos una narración. Y Las cucarachas, del cual nace el título de la obra (aunque todas tienen referencias a la misma que las aúna), Soñaremos con la gran música, tiene la estructura más interesante de las tres, donde suma y resta numéricamente así: Primer capítulo, 1. Segundo -6, tercer 2. cuarto -5… y la serie continua siguiendo la lógica presentada. A mi me dio la sensación que trataba un sumergimiento en la psique de la protagonista y a la vez su alejamiento progresivo de la realidad compartida por su entorno… interesantísimo!

Y ya sin más vueltas entramos a hablar concretamente de cada relato.

Las hormigas.

Portada original del relato, Niña Loba editorial. Se ven cuatro hormigas dibujadas. Una de ellas en la parte superior izquierda va en dirección contraria que las otras tres que van juntas en la misma dirección y se lee el título: LAS HORMIGAS.

Este relato lo leí en gran parte en el descanso de mi último trabajo pagafacturas (ojalá dejarlo bien pronto) y se volvía irónico a menudo por ello… y luego regresaba a trabajar como riéndome de mi mismo, y me escabullía un poco, como evitando producir, como apuntando mal con mi cucharilla en la boca del enorme monstruo hecho de engranajes de carne y calderas de petróleo y sangre…
Las hormigas cuenta la historia de dos compañeras de trabajo de Amazonia. Una es Sai, bella introvertida antisocial amante de los libros y revolucionaria y la otra es Mara, extrovertida, mejor adaptada, quizá más conformista pero peleona. El relato juega con esa idea de vivir en las nubes y la de tocar de pies en el suelo, y es que es graciosísimo pues es muy fácil creer que estás de pies en la tierra y no ser así tanto dedicándose a explorar lo metafísico como por lo contrario buscar en lo más material posible… el ser humano tiende a perderse y tiende a la monorealidad por comodidad, lo que te aleja del suelo… pues la realidad es una burbuja y estas siempre flotan…

Ya centrándome un poco, Sai y Mara (unos nombres muy potentes debo decir) se conocen en un entorno laboral bastante precario pero cómodo, cómodamente precario. Así que su relación nace como compañeras de la misma pena la cual enfrentan de modos muy distintos. Yo, personalmente me veo más reflejado con Sai, pero cuando estoy triste me enfado y reacciono como Mara… y por eso son dos trabajadoras ejemplares para mi en cuanto a su relación con el empleo muy interesantes. La relación avanza… tanto que se enamoran. Un detalle precioso de este relato es que está como en un especie de futuro paralelo donde el amor por fin es libre y ya no se habla de gays y heteros, ni ninguna otra etiqueta y todo se simplifica (como yo creo que debería ser y haber sido siempre) en relaciones, de amistad, de familia, de compañerismo y de amor… sin importar sexos, ni razas ni historias absurdas… si hay consentimiento, concenso, cariño, respeto… todo está bien. Mediante la relación de las dos protagonistas, Darío nos presenta nuestro propio mundo desde el aspecto social del amor y la relación con la industria, el trabajo, la cooperación de los obreros y nos hace reflexionar sobre todo esto, nos induce a hacerlo cada vez que Sai habla de un libro como el de Mario Depistele (sospecho que es autor ficticio con referencias reales), el mundo con nombre de río (libro ficticio con posibles referencias reales) o cuando Mara comenta acerca de las manifestaciones de trabajadoras por sus derechos. Por otro lado está el amor, siempre complejo, con una visión del entorno a veces a favor y a veces en contra y a veces ignorante. A veces público y otras privado y mayormente en ambos lados a la vez…
Ambos personajes me parecen super bien definidos y defendidos… y me enamoran profundamente y quisiera conocerlas e ir con ellas en moto… o en bicicleta. Tan solo tendría un aspecto que no me gustó, y es su final tan precipitado, pues parece que debía terminar pero la historia no quería y Darío consideró necesario dejar caer la cuchilla de la guillotina… esas decisiones tienen que ser muy difíciles… yo me siento muy inmaduro como escritor para hacer cosas así, mis historias duran lo que necesitan durar aunque por ahora eso les provoque perder concursos, no ser publicadas o ni leídas… aunque también admito que no escribo tanto como debería ni comparto tanto de igual forma. ¡Sin embargo! el final hace algo valiente, que no muchos escritores se atreven y eso sí me gustó! pero tendréis que leerlo para descubrirlo porque no pienso destaparlo. En realidad, casi me imagino a Darío preocupado intentando darle un final digno a una buena historia y quedando satisfecho con su guillotinada imprevisible.
En definitiva, Las hormigas es un hermosísimo relato sobre una relación de amor y trabajo que os animo a leer, de verdad que es una joya, un viaje maravilloso lleno de buen humor, reflexiones, ternura, más risas y lágrimas también. Buenísimo!

Los gusanos

Portada original del relato Los gusanos. Se ven tres gusanos, uno de ellos a la esquina superior izquierda, como volando y queriendo transcender su naturaleza de gusano y los otros dos adoptando plenamente su condición, arrastrándose por el suelo y por debajo de él. Se puede leer el título, LOS GUSANOS.

Los gusanos quizá es el relato más flojo de los tres sin dejar de ser buenísimo y de gustarme mucho. En este caso seguimos a una antropóloga interesada en una comunidad que ha decidido regresar al estado salvaje del ser humano, abrazar su parte más animal y destruir la inteligencia, la cual consideran el origen de todas las desgracias y males de la especie. Es probable que esa secta tenga razón, y sin embargo, se encuentran con la graciosa ironía de tener que dividirse en dos grupos, uno que cuida usando la inteligencia al otro que renuncia definitivamente a ella y está encerrada en unas altas rejas electrificadas… para ser libres de la inteligencia, claro…
Pues esa antropóloga (que creo dice su nombre solo una vez y no soy capaz de recordarlo), decide ir a visitarles, cosa fácil misteriosamente, pues tienen web y un sistema para concertar visitas guiadas y controladas. En el camino, se mantiene constantemente informada de el avance de una nave espacial lanzada al espacio en esos mismos días, Big music (ese hilo que todo lo atraviesa que bonito y rojo es) cuya financiación proviene principalmente de Amazonia ( ¡sí, ese hilo!). El relato aprovecha esos dos hechos casi inversos donde uno quiere transcender hacia arriba y el otro hacia abajo para generar esa reflexión sobre la evolución humana íntimamente atada a la inteligencia. La inteligencia para el cristianismo se personifica con Lucifer, que trae la luz, el conocimiento buscado por la curiosidad humana… y claro, todo ello conlleva sacrificios, dolor, confusión, daños de todo tipo… y la huida del oasis del aburrimiento y el abrazo del horror… La parva Australidae, como se autodenomina ese grupo, decide regresar al oasis del aburrimiento, de la paz perpetua, de la ignorancia, con sus estrictísimas normas, sus castigos y sus altos muros… el jardín que supuestamente nos dio Dios… y por otro lado, la humanidad que ya hace mucho se perdió en las afueras y en los adentros del mundo y su propia psique respectivamente está conquistando el espacio… invadiendo más, creciendo y buscando con la curiosidad y la no menos insaciable avaricia material el todo, pagando el precio una y otra vez, duplicando la apuesta como un jugador adicto dispuesto a dejarse la ropa primero y la propia vida después…
Un relato bello y claro que se presenta como un paseo antropológico… como digo, creo que es el que menos me gustó pero quizá por las mismas, es posible que sea el mejor dominado y preciso de inicio a fin siendo los otros dos más aventurados y quizás ligeramente menos calculados.

Las cucarachas

En las cucarachas, el tema de reflexión es la inconformidad, el desprecio por lo cotidiano y la sensación de normalidad. El asco, como el que se tiene por ese insecto considerado plaga por su mera existencia, el asco por la vida mundana y la infinita idealización de los sueños, la atracción obsesiva por la utopía… Como los relatos anteriores, el señor Méndez juega a hacernos pensar y no tanto juzgar como nos tiene acostumbrados nuestras sociedades humanas… una vez más el punto no es tanto quienes son los buenos y quienes los malos sino como se experimenta un hecho y sus varios puntos de vista. Por un lado tenemos a Laura, una oficinista y bajista amante de lo alternativo, como el chamanismo para occidentales, por ejemplo. Laura después de un retiro espiritual aprende a dominar las técnicas para provocarse sueños lúcidos, que viene a ser activar la consciencia en el estado de sueño y ser capaz de dominar lo que se sueña. Una habilidad aparentemente inofensiva como podría ser jugar a videojuegos de realidad virtual. ¡Pero! poder decidir literalmente qué quieres vivir, que quieres ver, sentir, escuchar durante unas ciertas horas y luego volver a la vigilia y no poder seguir haciendo eso genera automáticamente y de forma inevitable una comparación de cualidad de vida donde la vigilia sale perdiendo de calle.

Yo escuchaba sin dar crédito.

-O sea, que prefieres follarme en tu imaginación.

-No, no es eso, los sueños son lúcidos, Hector, lúcidos. Pasan de verdad, son la REALIDAD.

Darío Méndez Salcedo.

Probablemente éste sea el mejor de los tres relatos aunque a mi me gustasen más las hormigas por sus personajes tan hermosos y es que en realidad es el relato más amable y luminoso a pesar de todo.
En este caso, Salcedo aísla un individuo, Laura, de la vigilia y ésta genera una comparación salvajísima entre su realidad soñada y la que es irremediablemente física como chocar contra una pared por mucho que quieras que sea una puerta a la estación de tren que lleva a Howards. El entorno de Laura se siente obligado a reaccionar, empezando por su persona más cercana, su pareja, Héctor, quien en pocos días nota estar alejándose más y más de su persona amada. Sin embargo las circunstancias de esa separación al ser mentales se vuelven dificilísimas de salvar o intentar evitar o entender de algún modo. Con ello, se puede apreciar como si el entorno social de Laura se hubiera convertido en un cráter que es su ausencia… y le dieran vueltas confusos e irritados, sin ser capaces de forjar otra vez un entorno permanente sin el elemento central que lo unía, el cual se ha ido lejos…
La GRAN música es la forma final que toma esa idealización tan gigantesca que se vuelve inexpresable pues el lenguaje nace en la realidad de la vigilia y no en el sueño y está limitado en ella, límite que a Laura cada vez le duele más y más…
Se podría decir que este es el relato más perturbador por ser un descenso progresivo al abismo de la idealización. A su vez, desde el punto de vista de Laura se trata de un ascenso, un ascenso solitario porque nadie comprende la naturaleza de ese ascenso ni sus motivaciones pues el entorno se ha ligado completamente a la vigilia…
Me doy cuenta constantemente de mis limitaciones en cuanto a interpretación de simbolismos en obras complejas por percibir que hay ahí filosofía, psicología y antropología para dar y tomar y yo solo puedo hablar vagamente del tema sin nombrar erudito alguno ni escritor… este relato me huele a Jung a quien no he leído realmente pero sí he visto vídeos como un millenial bien adaptado por youtube acerca de su persona y a través del interés que siento por Herman Hesse al que sí he leído un poco (Siddartha) y se ve que fue amigo del nombrado anteriormente Jung. Un importante estudiador del insconsciente, de los sueños y la psicología.
Quisiera diseccionar mejor el relato, pero creo que ya hay cebo suficiente como para querer pescar ¿no?

Leed mucho y leed bien y leed Soñaremos con la gran música… imperdible obra de esa Niña Loba.

Soñaremos con la gran música

La bestia está en las calles: ‘La lucha por la vida’, de Pío Baroja

Entre árboles y libros

Estaba al principio de la vida y se sentía sin fuerzas ya para la lucha Ni una esperanza, ni una ilusión le sonreía. El trabajo, ¿para qué? Componer y componer columnas de letras de molde, ir y venir a casa, comer, dormir, ¿para qué? No tenía un plan, una idea, una aspiración. Miraba la tarde del domingo alegre, inundada de sol; el cielo azul, las torrecillas lejanas.

Pío Baroja

Pocas sensaciones conozco yo más terribles que la de sentir que la vida está vacía, que es absurda y sin sentido. Los domingos uno se pone a pensar porque tiene tiempo para ello, y piensa en cómo se va deslizando la vida, mecánicamente, cada semana, cada mes, cada año…, con la única pretensión de prolongarse en el tiempo. La desazón nihilista puede desesperar a quien no se siente parte del mundo; y esto ocurre, con más frecuencia, en las…

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La bestia está en las calles: ‘La lucha por la vida’, de Pío Baroja

La guardia, Nikos Kavadías

Estoy pensando como reseñar La guardia, de Nikos Kavadías, y después de ver videoreseñas y leer algunas y ya llevar unos meses desde que la leí… sigo sin terminar de decidirme en cómo abarcarla…

Si es que no es una novela nada convencional. Para empezar, su autor fue poeta y ésta es la única novela que escribió. Se nota y mucho este hecho pues la fuerza de la poesía impregna cada página y no tanto la lógica narrativa, lo cual no es malo, al menos para mi, que me encanta todo lo que se salga de la norma intencionadamente. La guardia es un viaje en barco por el corazón de los marineros, uno duro, pero no tanto como parece, uno oscuro, sin redención posible pero tampoco sin castigo más allá del peso de la conciencia.

Libro La guardia de Nikos Kavadías, de color azul marino con olas y el rayo de un faro que atraviesa el azul con amarillo en forma triangular. Al fondo, un paisaje de ocaso, seco, con tierra, plantas, un almendrero sin hojas y el cielo parcialmente nublado.

Jan, el editor de trotalibros, culpable de que esta novela vuelva a estar a flote y en español, la reseñó muy bien aquí, pero yo, que siempre estoy dispuesto a aceptar el fracaso y distinguirme de los demás (para bien y para mal, claro) he escrito una reseña un tanto rara, más o menos creativa, como me gusta creer que he inventado yo… ahí esta:

Esta novela la leí casi enteramente mientras caminaba por los senderos alrededor de mi pueblo, bajo el sol y la belleza de las montañas alrededor. Y aún así, sentí el mar, y el espíritu de aventura, de la libertad y la violencia, la falta de límites, y es que ser marinero puede parecerse a ser invisible, si no te ven, no ha pasado y todo es posible y solo tu conciencia te ataca, mientras la tengas. Yo pienso que el humano no es malo por naturaleza sino curioso, víctima de sus deseos que sin sociedad no tienen clasificación moral alguna… y tan fácil puede ayudar a un pajarito mal herido a recuperarse y seguir vivo como puede matar a pedradas a otro pajarito que se le a cagado encima. Y eso pasa cuando puedes ir de puerto en puerto, con unas consecuencias casi nulas a cada acto…

A pesar de la dureza de la novela a mi me ha parecido un poema bellísimo, un canto alto a la complejidad de la vida, las elecciones que hacemos, los pros y los contras y el equilibrio natural que siempre se expresa ineludiblemente aunque nos parezca imposible. Como un navío que se tambalea de un lado y regresa al otro y repite.

La guardia hace referencia a las vigilancias nocturnas que hacen los marineros en el Piteas, que suelen aprovechar para fumar, beber y contarse anécdotas variopintas que les ayuda a sentirse arropados entre iguales, entre seres deplorables y avergonzados de sí mismos pero juntos… comprendiéndose, cada necesidad y cada estímulo.

La novela se separa en 3 partes bien diferenciadas donde la primera, la más “amable” quizá, se cuenta casi enteramente por diálogos entre los marineros de origen griego mayormente, y cada historia es un poco más violenta que la anterior, entre amoríos abandonados, cuernos, festejos, tráfico de bienes y servicios ajenos y demás crímenes impunes o casi. Cada anécdota es contada con naturalidad, con las palabras justas y ni una más y con algo parecido al arrepentimiento. Sin embargo, la libertad del mar y sus reglas llevan a los marineros que lo surcan a aceptar el sacrificio y todos los pagos y por esa misma razón aprovechan cada fruto, por ponzoñoso que éste pueda ser. Se intuye que el protagonista de la novela es el Radiotelegrafista, aunque en realidad tampoco importa, es más bien quien, por su posición, tiene mayor acceso a conocer los personajes y por eso te los muestra. El Radiotelegrafista se encarga de recibir y mandar telegramas. Ocurre a menudo que un compañero de abordo recibe la carta de su esposa donde le pede el divorcio, desde hace seis meses, y entonces redacta una respuesta con infamias y agravios contra esa mujer que no ha podido sobrellevar las largas ausencias de su marido por más tiempo. El Radiotelegrafista, y eso se entiende que no es un secreto, es Nikos, nuestro queridísimo autor poeta, el hombre con permiso para penetrar el rudo corazón de los marineros hasta enamorarles y tatuarse en su piel poemas enteros que son llaves, que son acertijos resueltos para estos hombres que hicieron un pacto de huida eterna para con la vida y la curiosidad por explorarla, un trato con la libertad y el peligro, y la muerte y la poesía.

Nikos Kavadías joven, mirando a la cámara, con una pipa de fumar en la boca, en blanco y negro, firmada y con el año escrito de su realización: 1934.


Nikos Kavadías era o fue durante parte de su vida, un alcohólico, y así es como continua la novela, abriendo una segunda parte descorchando una botella que el Radiotelegrafista no debía abrir, que su compañero de barco no debía invitarle, y regresa a la bebida, y bebe otro trago después de los dos primeros de cortesía y continua y le pide que por favor le de lo que queda de botella… La segunda parte se emborrona en una nube de etílica que va divagando entre recuerdos, presentes difusos, tristeza, auto-estima pisoteada y la sensación tan humana y tan terrible de no poder huir de las cagadas monumentales que has cometido, que cometemos, incluso las personas que vivimos en la aburrida y minoritaria tierra durante todo el año. Esa tierra yo, Omduart, que piso ahora mientras paseo y el calor de los rayos del sol me da sudores que no me llegan a mojar la camiseta por una brisa agradable que me los seca y frena por delante, porque siempre está el viento en contra, no como el mar que suele empujar el barco, aquí lo normal es que reduzca mi velocidad cortésmente. Aparto la vista unos segundos para disfrutar, con asombro a pesar de la costumbre, el cielo, con sus nubes rojizas, estiradas, y en el fondo una llama que podría ser Mordor si viviera en la tierra media pero resulta ser una petroquímica trabajando, ganando dinero, refinando petróleo.

Y regreso a la historia donde el Radiotelegrafista quiere darle sus dedos a la mujer que ama, pero no sabe como hacerlo y se disculpa, y quiere darle sus ojos, le pide que ella misma los coja pero cree que ya no los tiene, que probablemente se quedaron en el puerto de Manchuria, o quizá en un pequeño puerto catalán, quién sabe. Y así continua y sufre y llora y fuma, fuma un montón, tanto o más que Corto Maltese, el maravilloso caballero del mar creado por Hugo Pratt (que los dioses y las diosas lo bendigan). Y es que durante la lectura de La guardia no pude dejar de pensar en Corto Maltes, creo que la melancolía es algo muy inherente al viajero y más al marinero… y el romanticismo, que no necesariamente es amoroso aunque se enamore fácilmente de una playa en el ocaso o de un larguísimo reflejo de luz en el mar que atraviesa el horizonte hasta alcanzar el barco… o ese mismo reflejo que cruza una nube y baja hacia una montaña a lo lejos y se pierde en ese horizonte que no tiene agua para dejar que continúe hasta debajo de mis pies que pisan la tierra arenosa que me sujeta para poder caminarla en mi paseo; un paseo que se me antoja infinito, como si siempre hubiera estado allí, leyendo, en silencio, en apacible tranquilidad, sumergido en un libro del que salgo lo justo para cambiar de dirección o esquivar un caracol, o ver un pajarito que canta en la rama de un arbolito medio seco, un almendrero que rebrota después de ser cortado, y florece…

La tercera parte de la novela empieza accidentada. Sincermente, aquí es donde yo me perdí un poco, creo que la segunda parte me afectó mucho y esta tercera, aunque la disfruté, me pareció como la primera pero más tristona… y no acabé de entender el hilo conductor. Ocurren cosas, eventos mundiales, como es una guerra, la primera mundial… y hay soldados chinos e ingleses, pero como siempre la vida continua a pesar de las encuestas funestas y los intentos de cerrar negocios sangrientos. El Piteas sigue navegando con sus negocios de comerciantes a sueldo pero se va interrumpiendo, como ocurriría en una aventura de Corto Maltes, por todo tipo de maleantes… doctores rarísimos que apenas duermen, que cobran en joyas, que cierran su consulta cuando menos te lo esperas. Traficantes y la ya conocida proxeneta, la reina de su reino, la que se baja de un coche a mitad de la calle a saludar a su viejo amigo y a su “nueva amiga” . Madres y esposas y ropa tendida que algo significa… y barcos y el mar que reclama tu cuerpo cuando ya no puedas mantenerte…

Yo en tierra me mareo.

Nikos Kavadías, fragmento de La guardia

Quiero destacar el hecho de parecerse a una Odisea frustrada, como si queriendo regresar, las sirenas hubierna subido abordo como prostitutas menores de edad y con botellas de ron en cada mano, provocando que la realidad se distorsine hasta tal punto que no hay hogar donde volver. Es más, como si regresar implicara perderse de nuevo, ser derrotado definitivamente después de vencer en Troya, como si solo hubiera entonces un continuo navegar sin rumbo…

Finalmente, después de este bello viaje que ofrece Nikos Kavadías, está la experiencia personal del editor, Jan Arimany, que estrena su editorial, Trotalibros con esta violenta y valientísima novela. Por la cual le estoy muy agradecido, pues si una cosa necesita el mundo literario siempre es valentía…

No sé si os habré animado a leerla, espero que sí, sin duda alguna se trata de una lectura muy cómoda y agradable en cuanto lo técnico pero extremadamente exigente en cuanto lo emocional y estructural, la cual la hace una novela súper interesante y que merece cada minuto invertido y cada euro. Más aún tratándose de una novela reflotada y traducida al español gracias al enorme trabajo de Jan y su equipo, quien podéis seguirle en su canal de YT que viene a ser su cuartel general de la literatura donde hace muchas reseñas maravillosas de fantásticos libros de literatura de la buena. Inmejorable. Lo único que me duele es no poder publicar con él por mi manía de seguir vivo, sin obras ya publicadas y ya naufragadas… no perdáis la oportunidad de conocer Trotalibros.

Leed mucho (y bien).

La guardia, Nikos Kavadías

Una parábola del buscador: ‘Hambre’, de Knut Hamsun

El hambre…

Entre árboles y libros

Leo Hambre, de Knut Hamsun, y me quedo sorprendido porque, al terminarla, me he dado cuenta de que hace justo un año leía La bendición de la tierra, su conocida ‘opera magna’. Así que, bajo el cielo de agosto de 2020 y de 2021, no puedo dejar de comparar ambas novelas.

Frente a los vínculos familiares de La bendición de la tierra, en Hambre encontramos a un hombre solo, perdido en mitad de una ciudad monstruosa, laberíntica y anónima, que se despliega a los ojos del lector como una pesadilla sonriente y feroz. Hamsun construye una historia en la que la única relación humana está tamizada por lo económico. El protagonista no tiene otras preocupaciones ni otros motivos que encontrar un trabajo, ganar dinero, pagar el alquiler y, sobre todo, poder comer. La noción de communitas no existe en Hambre; todo es una societas implacable que…

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Una parábola del buscador: ‘Hambre’, de Knut Hamsun

Galaxia cicatriz

Galaxia cicatriz, novela de Pedro P. González, editado por Niña Loba.

Entre mis amigos hay algunos escritores de terror y uno de los quebraderos de cabeza que sufren es que nada de lo que leen logra asustarles y por el mismo motivo no saben si lo que escriben da miedo. El terror cuesta mucho de lograr en la ficción (en la realidad es disgustosamente más sencillo). Galaxia cicatriz me estremeció… consiguió asustarme y darme escalofríos partiendo del realismo sucio para lograrlo y mostrarme algo que puede ocurrir y que es peor que una pesada cruz espinada en los hombros para arrastrar el resto de la existencia.

Aprovecho para darle las gracias el gran Román Sanz, amigazo y escritor de Intrusión, Benceno en la piel, De gigantes y hombres y centenares de relatos, quien me prestó esta genial novela que es Galaxia Cicatriz. Siempre agradecido.

Galaxia cicatriz sigue la relación de Helen y Troy, una relación que se presenta ya de entrada como completamente rota por un misterioso mal… No son personajes con vidas espectaculares y fuera de lo común, son estadounidenses de los que hemos visto en muchas películas, con casas grandes pero no mansiones, con dos coches pero sin ser de lujo, trabajos de oficina e investigación científica, que ya es menos común pero no logra romper la fácil empatización con ellos. Viven en Nueva York, en un barrio medio, no es Harlem, no es Manhattan y aparentemente les iba bien antes de que todo se hundiera en la oscuridad.

Helen despierta con el brinco de un perro que sueña que se despeña por un acantilado. Solo el LED rojo del televisor navega en la espesa marisma de sombras.

Pedro P. González, Galaxia Cicatriz


Quizá, lo que menos me a gustado (sin llegar a disgustarme) es el uso único de la tercera persona a excepción de algunos diálogos muy bien metidos. Reconozco que es por mi, que me gusta mucho la primera persona porque me da la cercanía con el personaje que narra y hace que entré en su piel, con la tercera, en cambio, entro en la historia pero estoy alrededor de los personajes, como si fuera una cámara. Lo cual, aumenta el valor de lograr la empatización y todas las emociones que arranca, como el sentimiento de derrota vital ante una desgracia venida y buscada casi sin querer, como por inercia, como la vida misma…

Y ese es el tema central de la novela, la vida media de unas personas que se dejan llevar por su entorno, por lo que toca hacer, lo que quieren y lo que hacen los demás… y asumir las consecuencias. El verdadero terror no está en la muerte sino en la vida, en una vida violenta, capaz de generar y sostener una cantidad magna de odio, rabia, dolor, y sufrimiento. La galaxia cicatriz expresa el tamaño, desde la experiencia individual de un ser humano y como se ensancha y alcanza ese expansivo universo que se multiplica en cada acción y en cada percepción.

Quizá, lo que más me a gustado es el juego meta-físico, lo que logra transmitir sin mostrarlo explícitamente, la sensación de un enorme agujero negro que se traga la esperanza en una vida mejor, en vivir en un mundo menos doloroso y terrible y todo eso sin salirse de la cotidianeidad. Pedro, usando un vocabulario sencillo y bellísimo, como un poema de Whitman, logra retratar muy bien el alma humana en un contexto de clase media estadounidense de los años 90, si no me equivoco. Y allí es donde me pierdo parte de lo que ofrece la lectura de esta novela.

Greg no dice nada. Mira el reloj e intenta huir con su pensamiento a otro sitio. Quiere escapar de la parte baja del reloj de arena. El hilo de piedrecitas le cae directamente en la cara.

Pedro P. González, Galaxia Cicatriz

Y es que tengo poca cultura estadounidense… Galaxia cicatriz está llena de referencias, guiños y huevos de pascua, de los cuales he detectado los menos, creo yo. Pues en esta estupenda entrevista realizada por Niña Loba a Pedro, hablan de varias que no vi. Os recomiendo leer la entrevista. En algún momento de mi vida pasé de pensar que el cine es estadounidense a odiar profundamente su invasión cultural al mundo entero y en ese momento mi consumo cultural consiste en evitar todo lo estadounidense por norma, aunque hago excepciones y claro, acepto que hay y hubieron y habrán buenos artistas que dejando políticas y banderas a parte, son patrióticos de la patria del artista que es una sin fronteras.

Bien, he hablado bastante superficialmente, vamos a hurgar en esa cicatriz hasta abrir la herida de nuevo y rebuscarle las estrellas y los planetas.

La galaxia cicatriz juega con la idea del multiuniverso, donde cada decisión genera un universo donde se ha dado las otras posibilidades existentes. Ejemplo rápido como el fastfood: Si decido ir a comprar el pan, hay un universo donde he preferido quedarme en casa a leer. Troy, nuestro genial antagonista vestido de prota, como físico que es le da mil vueltas a esa idea, como haría cualquier científico que quiera cambiar algo horrible en su pasado… y lo intenta y siente lograrlo y conduce en su volvo rojo viajando más allá de la carretera, muchísimo más allá… atravesando la galaxia a través de la herida imposible de cerrar y lo ve, y le sorprende, está ahí, todo aquello que jamás comprenderá ni ninguna matemática dará respuesta, ni orden, ni claridad, aquello que supera al ser humano y lo empequeñece… el terror cósmico. Por el otro lado tenemos a Helen, quien no a querido hurgar en la cicatriz al tocarla y ver que, aunque infectada, está cerrada… y lo que está cerrado mejor no abrirlo, porque duele, porque dice la verdad y estamos sordos y no queremos oír. Helen, para mi forma de verlo es la verdadera protagonista, que se enfronta y pierde igual que Troy contra el conflicto… al empezar la novela ya se perdió todo, como la vida misma que por mucha alegría que dé un nacimiento, es también el anuncio de una muerte… y no pasa nada ¿no? por ahora, ha pasado y a la vez no ha pasado… y lo hemos llamado vivir.

Bien, ahora que ya me he ido por los cerros de Úbeda y más allá del laberinto, solo quiero terminar diciendo que Galaxia cicatriz es una novela muy recomendable y sufrible con placer. Además, tiene unas pocas ilustraciones maravillosas y toda la edición es super bonita, como una planta carnívora gigante en flor. ¡Bellisima!

Animaros a leer.

Galaxia cicatriz

El vagabundo de las estrellas

El vagabundo de las estrellas es una novela de Jack London.

Mi edición de la novela: EL vagabundo de las estrellas, editada por Libros Río Nuevo.

La novela sigue la vida de Darrell Standing, quien ha asesinado a un compañero de trabajo y se encuentra en prisión por dicho delito. Relata él mismo su experiencia en la cárcel y porqué lo van a ejecutar…
Y así, sin más, podría ser una premisa un poco pobre para desarrollar una historia profunda y de aventuras, que es, y con múltiples protagonistas. Remarco lo de aventuras y minimizo lo de profunda, aunque para mi, habla de algo super interesante y profundo como es la rencarnación. London trata el tema de la rencarnación con mucha elegancia y habilidad, consiguiendo saltar de periodos históricos, países y situaciones muy diversas y encarnar a personajes distintos y todos ellos bien desarrollados en pocas líneas, como son un legionario romano de origen danés, un noble francés maestro de esgrima, un marinero holandés naufragado en Corea, un náufrago que acaba en un peñasco muy pequeño tan solo habitado por focas, o un niño en una caravana en estados unidos en la época de los pioneros y buscadores de oro. Esta última toca más de cerca a Jack London, pues él la vivió justo de niño y ya de adulto vio como terminaba poco a poco en pro de un país más controlado y unificado. Por eso quizá es la historia más cercana a la realidad.

Veréis, el vagabundo de las estrellas empezó gustándome muchísimo y ya al terminarla sentí que no había leído la gran novela que pensaba que era al inicio y me quedó un regusto de bestseller. No es extraño eso, pues Jack London trabajaba de escritor más que lo era en sí mismo. Quiero decir, él declaraba dedicarse a la literatura por dinero no por pasión. Tampoco odiaba el oficio ni lo hacía con desgana, pero si no hubiera ganado bastante dinero con él, lo habría dejado sin dudarlo, cosa que yo, por ejemplo no haría, ni tampoco la mayoría de mis amigos escritores que ni uno puede permitirse vivir exclusivamente de los ingresos de su escritura (tristemente) y aún así siguen escribiendo y tampoco lo hacen como un pasatiempo, no lo es, no es por entretenerse… es otra cosa, es vocacional, es por saber que se trata de tu lugar en el mundo, de algún modo… y sin embargo, El vagabundo de las estrellas es una muy buena novela, con bastante miga, y os diré el porqué lo creo así:
Todo esto que es ser escritor o no serlo o trabajar de esto o lo otro, ser blanco, negro, asesino, hombre o mujer o lo que sea se relativiza cuando aceptas que la rencarnación es real, y en esta novela lo es, al menos para Darrell Standing, quien es capaz de recordar sus otras vidas a voluntad, que no exactamente de control. Como va relatando, Standing, pues él, usando una especie de meditación inducida por la enorme presión de una camisa de fuerza, la desnutrición, la sed, la soledad y la oscuridad, consigue viajar, como un vagabundo de las estrellas a través del tiempo y recuerda sus otras vidas. Todo este proceso pasa despacio y niveladamente, narra cada paso, y logra transmitir como una persona pasa de no creer en nada y solo usar la lógica para vivir a desarrollar la espiritualidad, que no es tanto fe como sí es confianza en el sentir, confianza con la capacidad de mover la consciencia al lugar que deseas y notar el movimiento y sentir que realmente está moviéndose ahí y permitiendo algo que no parecía posible desde la lógica… Darrell Standing, encuentra en la muerte, en la pequeña muerte, su escapatoria de la cárcel la huida perfecta. Pues matando la materia consigue que la consciencia se desplace fuera del cuerpo de Standing y pueda así acceder a la memoria del espíritu que ya ha sido otras vidas, ha ocupado otros cuerpos, ha nacido y ha muerto.

Quizá lo único que no me gustó de la novela es la marca de clasismo que la impregna respecto a su protagonista, que en todas sus vidas es un hombre blanco heterosexual, fuerte y valiente, incluso cuando es un niño, es un niño super valiente y en la mayoría de vidas tiene una mujer a su lado a la que ama y es correspondido. Quizá la peor de las partes y a que echaría atrás a lectoras feministas es cuando Darrell recuerda una vida muuuy pasada, donde es un hombre de las cavernas y conoce a una mujer a la cual rapta de otra tribu, golpea y golpea hasta demostrarle que él manda aquí y que no puede irse y debe aceptarle como su hombre ahora, cosa que al final hace y cazan juntos y duermen juntos y tienen hijos y ella es feliz así… yo lo acepté bien pues es un hombre de las cavernas y Jack London vivió en los Estados unidos más salvajes de la época, en el final de los westerns… y en última instancia no tengo ninguna necesidad de juzgarle más allá de la calidad de su obra… la cual sin alcanzar lo sublime es muy buena y la disfruté mucho.

Jack London de niño y un perrito precioso en blanco y negro.

Quiero hablar del prólogo escrito por Ignacio León, el traductor de la novela. Un prólogo genial, en contra de lo que piense Javier Miró, escritor español, divulgador literario, director de Autorquía y de Libros prohibidos y una persona genial que respeto mucho. Y es que el tema, yo creo, es usar bien el prólogo, que no sea una lamida de culo para el autor de la novela y la propia novela sino una aportación interesante a la misma, sin reiterar, sino aportando, como hace Ignacio León, que básicamente ofrece un resumen biográfico de London super interesante para dar contexto a su obra, sabiendo así quién fue a grandes rasgos y su forma de pensar. Disfruté mucho de la lectura del prólogo y me ayudó a a sacarle más provecho a El vagabundo de las estrellas. Por ejemplo, London era muy aficionado a la agricultura y la ramadería, tal es así que se compró una gran extensión de tierra e inventó métodos innovadores para cultivarla y también de de criar ganado. Pues Darrell Standing, el protagonista del vagabundo, es ingeniero agrónomo… me fascina conocer a los autores solo por poder seguir esos hilos que hay entre ellos y sus creaciones. También comenta sobre algo que sufría London que él llama la fiebre roja, que viene a ser un ataque de ira donde se descontrola por completo en un acto de violencia extrema ya sea para defenderse o para atacar a alguien que odia profundamente. Hay muchos detalles en el prólogo que le da una profundidad deliciosa a la obra, y es así como se debe sacar provecho a un prólogo.

Últimas pinceladas sobre El Vagabundo de las estrellas. Se trata de una novela de aventuras, casi episódica por su formato, donde el protagonista sin abandonar nunca la primera persona (cosa que me encanta, pues adoro la primera persona) va siendo distintos personajes, cosa que aprovecha para crear muchos relatos que se relacionan a través de Darrell Standing. Aunque la intención de la obra es la de vender, ser entretenida, adictiva y satisfactoria, logra tener alma, consigue transmitir espiritualidad y hablar de la naturaleza humana, el tema favorito de Jack London, sobre todo del espíritu de supervivencia, de lucha, de valentía y logra transmitirlo con claridad y bella sencillez. Lo cual es hermoso y genial… He de decir que El vagabundo de las estrellas es una novela que me gustaría haber escrito y que puede que lo haga a mi modo sin tocar el plagio. ¡Cosa posible! es más, lo llaman aplicar un modelo ahora a esto. Jack London fue un tipo duro, el estadounidense perfecto prácticamente si no fuera quizá demasiado contestatario, pues incluso estuvo en la cárcel en alguna ocasión, cosa que cuenta por encima el prólogo, así se entiende que no hable en vano cuando Standing describe como es la prisión y sus habitantes.

En definitiva, otra muy buena novela que debo recomendar, creo que siempre la recomiendo pues me cuesta mucho reseñar una obra que no me guste y del mismo modo terminarla de consumir ya sea una película, libro o de cualquier otro tipo… si me pagaran por ello podría hacer reseñas malas y no me dejarían por contrato así que es lo que hay.

Leed mucho, leed bien. ¡Hasta la próxima!

El vagabundo de las estrellas

Cashback, la belleza

Hoy toca reseñar una película, una que vi hace años y ayer me dio por volver a verla.

Cashback

Cashback sigue la vida de Ben, un universitario que está estudiando para ser pintor. Cuando la vi por primera vez pensé que se trataba de una comedia romántica pero más original y con una intencionalidad más estética que otra cosa. Pero hoy, creo que añade el humor estúpido (que no absurdo), el romance más sencillo a una especie de galería de fotografía buscando transmitir la belleza, como intentando estandarizarla pero no por la fuerza sino como diciendo: ¡Mira, es eso! a ver si por el otro lado lo ves mejor, sígueme!

Ella es Susy.

Ben, sufre una ruptura con su pareja por un motivo bastante peculiar, y es que él le dice a Susy que no puede hacerla feliz, que quizá sea mejor romper. Cosa que Susy se toma muy mal, probablemente porque lo entiende como que es él quien la deja con una excusa, y sin embargo lo que quiere decir Ben es que es demasiado caprichosa y una frase bonita que suelta es esta: Ella cree que el jardín de al lado siempre es más verde. Eso es algo que ocurre y se llama insatisfacción perpetua, que no tiene que ver con la ambición ni el anticonformismo. El caso es que en esa ruptura, Ben pierde algo más que una relación sentimental, pierde la capacidad de dormir, le ataca un insomnio tan fuerte que simplemente es incapaz de dormir en semanas. Aquí empieza el toque fantasioso de la peli, el cual va muy bien para ayudar a hablar más tranquilamente de la belleza, el tema principal y más importante. Todo lo demás se subyuga a eso, cosa que se puede notar con el hecho que los personajes no están muy trabajados, ni la trama que en realidad es así, un chico que rompe con su novia, le da insomnio, empieza a trabajar de noche en un supermercado, se enamora de nuevo, puede dormir otra vez, fin…
¡Lo cual es bueno! me gustan mucho las obras que son capaces de recortar en todo para centrarse en un único aspecto que es el que de verdad quieren tratar. Si se hace bien, todo lo recortado ayuda a resaltar lo importante, en este caso es la belleza en la imagen.

Una anécdota pequeñita es que yo he comprado mucho en saintsbury, el supermercado donde trabajan la mayoría de personajes importantes de la peli, se trata de uno de los supermercados más importantes del reino unido y me hizo gracia reconocer eso de mi aventurilla cuando vivía en Edinburgh.

Es posible que que me haya visto bastante identificado en Ben, que se queda embobado mirando cosas que para los demás son como vacías de sentido, como por ejemplo las partículas de polvo visibles en pocas ocasiones cuando la luz entra por una ventana a una habitación que por lo demás está oscura. Un montón de pequeñas motas flotando hacia todas direcciones, como insectos silenciosos…

Es posible que eso me haga disfrutar de una película que según como se podría considerar machista. Aunque no tenga esa intención. Pues sitúa a la mujer en el foco de la belleza y puede sentirse cosificada por ello. Si hay alguien que salva esa lectura es Sharon, una mujer que trabaja en el supermercado en horario nocturno en el que empieza Ben más adelante. Sharon es una mujer bonita, sencilla que no simple, que estudia italiano con el objetivo de dedicarse a algún empleo que le permita viajar y conocer el mundo. En una escena muy bonita por su sencillez y humanidad, Sharon y Ben están tomando algo y se cuentan sus sueños, Ben quiere ser pintor y Sharon viajar… porque Sharon, aunque Ben se obsesione con su imagen y la pinte mil veces, tiene vida y objetivos y personalidad y por lo tanto vive por sí misma y no solo como objeto de atractivo para los hombres. También está Natalie, una mujer que se dedica al striptease ya de niña, lo cual yo creo que tenía un objetivo más humorístico que otra cosa en el film y no sé hasta qué punto se podría ver con malos ojos. Natalie es una mujer que tiene las cosas claras, sabe lo que quiere y como lo quiere y hace lo que debe para ir lográndolo, lo cual también me parece un personaje femenino bien desarrollado a pesar de hacerlo muuuy poco, por lo que menciono anteriormente, todo el largometraje se ciñe a mostrar la belleza fotográfica.

Aún no he hablado de lo que quizá sea el detalle que más llama la atención, y es la habilidad que desarrolla Ben para que el tiempo transcurra más rápido cuando está trabajando en el supermercado de noche. Él es capaz de parar el tiempo, aunque dice que lo imagina tan solo, hay varias escenas que chocan con el hecho de que no lo esté haciendo de verdad, que no esté parando el tiempo. Pues logra hacer muchos retratos de personas cuando el tiempo está parado. Como digo, y por última vez, todo gira entorno la belleza y lo demás no importa.

Para terminar quiero decir que recuerda bastante a American beauty en el tono. Se podría haber llamado England beauty, ya que Cashback es del 2006 y American beauty del 1999. Sin embargo tampoco es una copia para nada.
Como digo es una comedia romántica, así está catalogada y sin embargo consigue ofrecer algo más, demostrando que se puede ser original incluso en los géneros más llenos de chichés. ¡Se puede! por favor, hacedlo, dejad la fórmula e intentad hacer algo ligeramente nuevo…

Ah, y ya por último ultimísimo un detalle que me pareció muy bonito es que hay varios desnudos y sin embargo por el tono usado, los planos y la narración en off, no quedan nada sexualizados y eso me parece a parte de un reto un regalo muy hermoso para el mundo en el que vivimos, donde ver un par de tetas solo puede relacionarse con el sexo y no es necesariamente así, se puede ver belleza, se puede ver maternidad, se puede ver incluso simple comodidad y frescor… y nada más, gracias por llegar hasta aquí, os animo a todas y todos a ver está película, apta para todos los públicos (a mi modo de ver), no hay nada de violencia y casi nada de sexo aunque incluyan desnudos.

Cashback, la belleza

Podemos construirle

Podemos construirle (We can build you) es una novela poco conocida del gran autor de ciencia ficción Philip K Dick.

En ella, un par de empresarios de un negocio de fabricación de instrumentos musicales se pasan al negocio de los simulacros, lo que para Dick eran robots de su tiempo. Aunque sería mejor dicho que inventan los primeros robots. Estos simulacros funcionan con cintas donde tienen almacenadas su programación que les permite moverse, hablar y simular inteligencia y emociones. La idea inicial de la empresa es usar esos simulacros para construir un parque de atracciones y recrear la guerra civil estadounidense. Por eso sus primeros prototipos son el presidente Abraham Lincoln y Edwin M Stanton. Una idea multimillonaria, por eso no tardan los buitres a ver qué se puede rapiñar.

Fotografía de Omduart.

Como le ocurre a cualquier escritor, el proceso de terminar una novela suele dilatarse en el tiempo y a menudo hay algunas partes que se nota eso, se nota un cambio del sentir y pensar del escritor. En esta novela que por un lado parecía centrarse en una trama de política empresarial, innovación tecnológica y los retos que supone todo esto y de repente se tuerce y deriva hacía otro lado que no parecía ser el transcurso natural… lo cual no es malo.

Estaba yo leyendo y disfrutando muchísimo de ver como Stanton se presentaba sin compañía humana ante el presidente de una empresa rival solo para demostrarle el enorme potencial de su existencia cuando de repente lo que importa es una enfermedad que sale de la nada… y un enamoramiento con una jovencita Pris…
Recuerdo sentirme casi traicionado por Dick, pues yo estaba muy feliz disfrutando de esa historia de ciencia ficción cuando se convirtió en un extraño romance y trama psicológica… recuerdo googlear para leer otras experiencias lectoras y encontrarme con opiniones así: Philip cuando escribió esta novela estaba divorciándose, pasando por una época especialmente marcada por la paranoia y el abuso de alcohol y todo ello tuvo que afectarle irremediablemente en la escritura de su novela. Es posible que fuera así. Pero ahora, bastantes años después, me da por pensar que quizá pudiera tener un sentido más vital. Porque la vida se tuerce a mitad de algo siempre. Del mismo modo que apareció el covid y se crearon unas duras medidas para combatirlo que rompió miles de planes, a Dick la vida le rompió la novela y decidió que estaba bien así, que debía quedar constancia de ello y remarcar que incluso un invento tan fascinante como los simulacros podía quedar desheredado y convertirse en realidad en una forma de explorar el género humano, de reconocerse a sí mismo con sus miserias y defectos que nos lleva a cagarla una y otra vez, aprendiendo o no de ello, avanzando o no, viviendo en Maya o viendo la realidad más cruda, sin velo en los ojos.

Podemos construirle en una novela psicológica y casi de autoconocimiento metida en una atmósfera de ciencia ficción muy bonita y muy estadounidense y yo la recomiendo.

Probablemente no sea de las mejores novelas de Dick, pero sin embargo tiene un encanto especial al tener, a mi parecer, las barreras emocionales bajadas, imprimiendo sinceridad…

Por último quiero contar una pequeña anécdota personal. Y es que este libro me lo regaló mi maestro de escritura creativa, Ricard De la Casa, a quien tengo en gran estima por todo lo que me enseñó y su carácter cariñoso y amable. Un buen escritor de nacionalidad española pero residencia andorrana sin ser un youtuber evasor de impuestos, pues es profesor de escritura creativa y de fotografía, escritor, fotógrafo y tertuliano literario de radio. Él me regaló este libro junto al consejo que jamás empiece a leer a un autor reconocido por sus libros más reconocidos. Yo le había pedido la novela: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y lo tenía, y me lo mostró y me dijo que me lo compre cuando haya leído Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, también de Philip K.Dick. Así que le pedí éste, podemos contruirle de su biblioteca gigante. Recuerdo que me contó que no era una gran novela, pero que podría servirme para aprender acerca del proceso de escritura de un proyecto grande como es una novela, la dificultad de mantener el mismo tono y camino a pesar de todos los engaños y vueltas que se pueden dar a voluntad del demiurgo que es el autor. No vale perderse uno mismo, me decía Ricard, hay que saber hacia donde vas y ir por delante del lector siempre, sin perderse ni dejar el lector demasiado atrás y manteniendo la distancia con él.

Podemos construirle